Stephani Blanco/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Con la mitad del presupuesto anual de los Centros de Readaptación Social (Cereso) de Cancún y Chetumal que fue de entre 30 y 50 millones de pesos de manera anual en el período de Roberto Borge Angulo, mejorarían las funciones de la Dirección de Prevención al Delito, además de que para la asociación Ángel Ciudadano el recurso que asignaron a las dos cárceles, por lo menos durante dicho período, “seguramente fue desviado ya que no mejoraron la calificación ni condiciones de los centros”.

De acuerdo con la información de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), los gastos de los centros de readaptación social en los años 2012 al 2016, obtenidos a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, fueron de 360 millones 360 mil 137 pesos.

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La Dirección de Prevención al Delito no cuenta con un presupuesto anual y se necesita toda la atención en la prevención y con ello evitar el aumento en los delitos que terminan en la cárcel, aseguró Julio Góngora Martín, director de Prevención al Delito.

“La realidad es que no existe un peso partido por la mitad en la dirección y las necesidades surgidas las solicitamos a través de la dirección administrativa (de la Secretaría Municipal de Seguridad Pública y Tránsito), además que asociaciones y empresas nos apoyan”, mencionó.

La prevención al delito no necesita que marche, sino que avance y al menos requiere el doble de presupuesto y herramientas, lo que llevaría a incrementar talleres, comités y acciones que reduzcan los índices de violencia delictiva y familiar.

De acuerdo con los análisis de coordinaciones del área en Cancún, al menos 25 millones de pesos de manera anual mejorarían los trabajos.

Actualmente la Dirección de Prevención al Delito cuenta conformó 442 comités vecinales que son un enlace directo con Seguridad Pública, además brindaron 200 cursos en la materia a 80 empresas e impartieron otros 200 en diferentes escuelas.

Para Hernán Cordero Galindo, presidente de la Asociación Ángel Ciudadano, el recurso destinado es excesivo si se analiza que los centros de readaptación social no han mejorado sus condiciones, y cualquier presupuesto al menos de las últimas tres administraciones es relativo, ya que se robaban el dinero.

Para justificar los 360 millones 360 mil 137 pesos era necesario certificar las cárceles, dar un giro radical, capacitación de vigilantes y reinserción social, sin embargo, esto no se dio, pues muchos delitos son cometidos desde la cárcel y aunque es de lo más fácil atender, no lo hacen, y 90% de las cárceles tiene autogobierno.

“Con los ojos cerrados aseguró que 70% de los recursos fueron robados, ya que la mayor parte es en alimentación, salarios e implementar programas de reinserción, además de que no hay proyectos de infraestructura para su atención médica, salud e higiene, y áreas deportivas”, agregó.

Concluyó que si el presupuesto asignado hubiera sido utilizado en mejorar, Quintana Roo tendría las mejores cárceles del país.

¿Cuáles son las condiciones de las cárceles?

Durante la administración de Borge Angulo, y pese al presupuesto de más de 360 millones de pesos, en los cinco diagnósticos nacionales de supervisión penitenciaria realizados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), del 2012 al 2016 las cárceles de Benito Juárez y Chetumal tuvieron calificaciones reprobatorias.

Durante el primer año las observaciones realizadas por la CNDH fueron sobre la sobrepoblación, una deficiente separación entre hombres y mujeres, falta de servicios de salud, insuficiencia de personal y custodia, pocas actividades deportivas, estudios de personalidad y deficiencias en la integración del expediente técnico.

Al cierre de la administración la comisión reportó que seguía la sobrepoblación, insuficiencia de instalaciones necesarias para el funcionamiento del Centro, condiciones materiales e higiene de las instalaciones para alojar a las personas privadas de la libertad, materiales, equipamiento e higiene del área médica y deficiencias en la alimentación.

Durante el primer año de gobierno de Borge Angulo, el presupuesto ascendió a 84 millones 961 mil 70 pesos para ambos penales, un año después y pese a las observaciones bajó cinco millones de pesos y sin poder mejorar una estancia digna a quienes ingresan a los centros.

De acuerdo con la CNDH, las cárceles no pueden garantizar materiales e higiene en las instalaciones, aunque el reporte de presupuesto de egresos de la Sefiplan, detalla que asignaron recursos, en 2012, para material de limpieza y mantenimiento por 64 mil pesos en las dos cárceles, y para medicinas y productos farmacéuticos 915 mil 324 pesos.

El último año de la administración del ahora ex gobernador (2016), las dos cárceles recibieron 68 millones 824 mil 387 pesos, sin mejorar las condiciones y pese a que realizaron inversiones estatales, la CNDH reportó que incluso había actividades ilícitas, presencia de cobros (extorsión y sobornos), así como deficiencia en alimentación.

¿Qué comen en la cárcel?

Del total del presupuesto asignado para las cárceles de Cancún y Chetumal en los cinco años, 145 millones 413 mil 579 pesos fueron para la alimentación de personas cautivas, pero eso implicó hasta 18.50 pesos por persona diarios en su comida y la CNDH observó que había deficiencias en la elaboración, distribución, consumo, cantidad y calidad de los alimentos, así como una inexistencia de dietas especiales.

En 2012, en el caso de Chetumal fueron 19 millones 605 mil 601 pesos y en Cancún 28 millones 171 mil 145 pesos, pero para 2016, último año de gobiernos el presupuesto fue de 12 millones 530 mil 306 pesos para Chetumal y 12 millones 931 mil 003 pesos para Cancún.

Un ejemplo es que para el centro de Cancún, con el presupuesto de 12 millones 530 mil 306 pesos, dieron alimentación por un año a una población total de mil 911 personas, por lo que en la comida de cada preso gastaron 18.50 pesos.

Con esto, al día hacen una cubeta de caldo de pollo o puerco sin verduras y sin sabor, una cubeta de tres litros es para 15 personas y no incluye agua potable ya que la deben comprar los presos.

La reparten en la mañana y tarde en tambos y cubetas para servirles a las poblaciones de la que además casi nadie come al no tener sabor y las verduras son compradas por los mismos presos y el menú no es variado sino que todos los días es lo mismo.

El gobierno recibe también recursos para la alimentación del personal institucional, mismos que pocas veces son utilizados, ya que en 2012 fueron asignados 25 mil pesos y solo ejercieron 250 pesos, y derivado de ello en 2016 este presupuesto desapareció.

El gasto por persona es bajo derivado a la sobrepoblación de los centros, siendo una situación conocida por la CNDH, observación que cada año hace en sus revisiones anuales.