Redacción/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.- Proponen la implementación de un nuevo proyecto de boyado a lo largo de la zona costera entre muelle fiscal y Ultramar, con el objetivo de combatir el impacto que está generando el excesivo recale de sargazo en Playa del Carmen.

Oscar Carranza, representante de la empresa Blue Print Conservation, mostró parte de la iniciativa introduciendo al mar una de las boyas que afirma sostendrán las redes de contención a una distancia de entre 80 y 100 metros de la costa, permitiendo el uso y aprovechamiento de las playas para el sector turístico.

“Gracias al diseño que tiene y anclaje, no se afecta por las corrientes y los vientos. La distancia entre cada boya es de 5 metros y se planea que abarque entre los muelles, con entrada de embarcaciones marinas. El costo de inversión es de 1 millón 200 mil pesos, para contrarrestar la problemática que está afectando a toda la industria turística de nuestro destino”, dijo el también buzo de profesión.

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Aseguró que un documento con la iniciativa fue entregada a la Comisión de Turismo y Ecología del cabildo de Solidaridad, para su análisis y consideración dentro de una sesión del órgano municipal, además de su presentación ante autoridades a nivel estatal.

Carranza explicó, que este diseño de boyas es cilíndrico y se posicionan de manera vertical, colocándolas a una distancia de 5 metros entre boya y boya, alcanzando a cubrir 100 metros lineales con 20 boyas.

De manera complementaria, indicó que las algas contenidas deben ser recolectadas en el mar por un navío recolector para su posterior canalización hacia proyectos de aprovechamiento industrial del sargazo fuera de México.

“También dentro de la propuesta, en el ciclo se tiene contemplada una barcaza recolectora, con una capacidad de 30 toneladas por viaje y 200 por día, y que se puede desarrollar en los astilleros de Progreso, y la maquinaria que lleva es una recolectora agrícola de Canadá”, dijo Carranza.

Indicó que se tienen contactos de investigadores de Corea y Japón, quienes cuentan con la tecnología para el adecuado procesamiento del sargazo, para convertirlo en electricidad, gas e incluso en “bioplásticos” para crear polímeros para suplir los utensilios sintéticos a base de petróleo.