Eva Murillo/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Cada inicio de año es considerado la oportunidad para reinventarse o hacer cambios importantes en la vida, aunque no siempre es fácil tampoco es imposible, sobre todo si estos son realizables, aseguró la psicóloga Evelyn Parra.

“La mayoría de las personas tienen la necesidad hacer un recuento cuando el año acaba, pero nos fijamos más en lo que les hace falta y no en lo que lograron, por eso el fin de año es la oportunidad para hacer lo que no se ha realizado”, señaló.

Explicó que la principal falla al establecer los propósitos para el siguiente año es que son “muy altos”. La mayoría de las metas tiene que ver con dejar o adquirir hábitos, bajar de peso, aprender un idioma, ahorrar dinero, viajar, pagar deudas.

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“Sostener nuevos hábitos requiere de mucho esfuerzo, sobre todo porque los seres humanos somos comodines”, dijo.

“Es muy poca la gente que nos estimula a dejar un mal hábito". 

El renunciar a los propósitos generalmente tiene que ver con el autocontrol, con exceso de estrés o emociones negativas como la culpa o el remordimiento, que generan el tener que dejar costumbres.

La psicóloga fue clara a recomendar que estas sean metas reales y fáciles de cumplir o que puedan realizarse a corto plazo.

Señaló “también ponemos muchas metas a la vez –voy a bajar de peso, voy a salir del buró de crédito, voy a pagar todo lo que debo – sabiendo que muchos propósitos juntos y además difíciles de cumplir y alcanzar”.

Lograr parte de una meta no es fracasar, es un logro pequeño que con tenacidad y constancia llegará a ser completo.

“Cuando alguien dice sus propósitos de Año Nuevo menciona hasta 10, pero al tratarse de metas, entre menos sean es más seguro llevarlas a cabo”, insistió.

“Si el plan era bajar tres kilos pero lograron uno y medio, lo colocan como un fracaso y no como un logro”, destacó.

Para preparar al cerebro a cumplir los objetivos, no solo hay que pensar cuál será, debe tenerse un plan de cómo lograr esa meta, pero no lo hacen porque eso implica decisiones y generalmente ha resistencia a ese momento.

“Tenemos miedo al cambio, realmente ponerse una meta al fin de año genera muchos temores, además nos boicoteamos fácilmente los logros que queremos cumplir, tiene que ver con autodisciplina e incluso es programarnos para fracasar”, apuntó.

¿Qué hay que hacer?

Empezar por un solo un propósito, escribirlo en un papel, comprometerse consigo mismo sobre lo quiere hacer y establecer un plan para conseguirlo. También es importante establecer cuando va a iniciarse, porque los humanos son expertos en posponer, remarcó Evelyn Parra.

Hay personas que piensan en ahorrar el 20% del sueldo, sin antes razonar si ese porcentaje es viable para los gastos y entradas de dinero que tiene, eso deriva en que “como no logré hacerlo al primer mes mejor lo dejo en el olvido en lugar de seguir intentando. Nos auto castigamos con: mejor lo dejo y me voy”.

Cuando divulgan una meta lo primero que sienten es la mirada de duda de quienes los escucharon restando fuerza de voluntad a quien quiere lograr el éxito.

“Es muy poca la gente que nos estimula a dejar un mal hábito o iniciar uno positivo, se requiere de constancia para no claudicar en el primer intento… hay que entender que los pequeños logros cuentan y son importantes, buscar un plan de cómo lograrlo y no solo decir lo que quiero”, señaló.

Hay expertos en salud mental que pueden ayudar a cumplir a las metas fijadas, comentó la psicóloga Evelyn Parra.