El impacto de la información que se difunde a través de las redes sociales es inmediato, en el proceso electoral que se avecina, el papel de las diferentes plataformas informativas podrían sin duda generar una aceptación o reprobación hacia determinado candidato.

Recordemos que en las votaciones del 2016, en las cuales resultó ganador Carlos Joaquín González, las redes sociales lograron potencializar su imagen positivamente, catapultándolo hacia la gubernatura.

Claro que no podemos olvidar que el encono de los ciudadanos por los abusos del anterior Gobernador y de sus secuaces enquistados como funcionarios, contribuyó para que las elecciones fueran la tumba del candidato del PRI, ahora detenido por corrupción.

A diferencia de tiempos no tan remotos, en los que ciertos medios tradicionales se convertían en voceros del poder, particularmente durante las elecciones para apoyar al candidato oficial, en las redes sociales no hay un control absoluto sobre sus contenidos.

Lo que se difunde en ellas se vuelve viral apenas en minutos y en una campaña política donde se cuidan tanto las formas más que los propios contenidos, un error puede costarle al candidato cientos y hasta miles de votos que al final podrían propiciar su derrota.

El candidato que pueda posicionar su mensaje en las redes sociales, llevaría una delantera, sin embargo no deberá confiarse porque lo que un día es aceptación, el otro podría convertirse en rechazo de los usuarios que están atentos a todo lo que se difunde a través del ciberespacio.

Cada gesto, cada sonrisa, el lenguaje empleado por el candidato, sus propuestas que no representen más de lo mismo como ocurre siempre en las campañas, serán los ejes fundamentales para ganar la elección.

Las redes sociales llegaron para quedarse en nuestra vida cotidiana, es imposible sustraerse a ellas para bien o para mal; a pesar de los amagos del poder para controlarlas y seguir manipulando la información que se difunde a través de las distintas plataformas tecnológicas, hasta ahora todo se ha quedado en esfuerzos inútiles.

Después de pasadas las elecciones de este año, sería muy interesante conocer cuál fue el comportamiento de las redes sociales y qué tanto influyó a favor o en contra de los candidatos.

Se dice que la percepción que una persona tenga sobre los demás es más influyente que la propia realidad, aunque después haya tiempo de rectificar las opiniones.

Sin embargo, durante una campaña política los mensajes se difunden enseguida, llegando hasta aquella máxima del estratega de medios del nazismo, quien decía que una mentira dicha mil veces se convierte en realidad.

Aquél candidato que posicione su mensaje en las redes sociales tendrá ventaja sobre los otros candidatos, pero deberá convencer a los ciudadanos de que el suyo no es un simplista acto de malabarismo político, porque la gente ya no fácilmente se cree todas las mentiras y patrañas que inundan las campañas proselitistas.