Guadalupe Villarreal/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.-  Marcela Magallanes, fundadora de “Patitas y Colitas”, refugio ubicado en el ejido Alfredo V. Bonfil, compartió sus experiencias en rescate de perros y gatos maltratados o abandonado, que después de ser rehabilitados son dados en adopción. 

La activista inició su labor, cuando a través de internet vio videos y fotos de animales que fueron salvados, por lo que no dudó en atender parte de la problemática que afecta a Cancún.

“Es como la mafia, una vez que adoptes a uno, pasa por otro y otro y otro…"

Añadió que no pensó que el refugio iba a ser en su propia casa, “es como la mafia, una vez que adoptes a uno, pasa por otro y otro y otro… hasta que te das cuenta que ya tienes miles”.

Marcela siempre supo que desde el momento que rescató a la primera perrita con sus crías, ya no habría vuelta atrás, pues se encariñó con las mascotas.

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Una de la experiencia que más ha marcado a Marcela, en los cuatro años de rescate, fue la historia de un perro que era emborrachado todos los días por su propietario, como método de diversión esperaba que le hiciera efecto para sacarlo a la calle y que los coches atropellaran al can.

En la mayoría de los casos, las mascotas son regalos o caprichos, que después de la euforia terminan siendo habitantes de los techos de las casas o como comúnmente se les conoce: ‘perros de azotea’, que no reciben atención médica, en algunas ocasiones son mal alimentados y maltratados físicamente; otros terminan siendo abandonados en lugares lejanos o los convierten en perros de peleas.

"El humano es muy cruel, me ha tocado rescatar perros que han estado toda su vida encadenados o incluso que los dueños se han cambiado de vivienda y  los han dejado abandonados”, expresó la rescatista.

Por otra parte, comentó que los gatos son muy difíciles de recluir, por su habilidad de escapar, por lo que están más expuestos a los peligros y más lejanos a la esterilización; corren el riesgo de ser envenenados o tirados a la basura cuando nacen.

Días difíciles para Marcela

Con los ojos llenos de lágrimas y la voz quebrada Marcela comentó que ha tenido días difíciles en el refugio,  ha tenido que dejar de comer por comprarle sus croquetas a los más de 80 perros y 40 gatos que forman parte de “Patitas y colitas”.

La activista se ha encontrado con animales quemados, macheteados, atropellados o perritas dando a luz a sus cachorros en los parques o  lotes baldíos de la ciudad, motivo por el que exhortó a la población a hacer conciencia, pues los animales adquieren enfermedades o mueren indefensos en las calles.

Si deseas adoptar o hacer alguna donación económica o en especie, puedes comunicarte con Marcela a través de su cuenta de Facebook: “Patitas y Colitas”