Israel Leal/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Pedro  Constantino Solana tiene la virtud de manejar el tiempo. Con 15 años de experiencia en el negocio que pasó por ya por tres generaciones, recuerda que de “pequeño jugaba  en la relojería de mi padre y con las refacciones armaba mi propio reloj hasta que me convertí en el dueño de mi tiempo, y guardián de mis segundos”. 

Fotografía: Israel Leal/SIPSE

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Soy de los que cree que el oficio de relojero no se aprende. Se trae en la sangre, por tal motivo, la familia abrió la relojería en las entrañas del mercado 23, hasta que mi padre le dio paso a la frase de según mi reloj, es hora de que las cosas cambien entregando el negocio a Pedro”. 

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Los ojos de Pedro se llenan de alegría  y contesta que repara desde una cuerda, hasta un costoso Rolex, llevando como estandarte la frase de “no se puede dar marcha atrás al reloj, pero sí le puedes dar cuerda nuevamente”.

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