Ángel Castilla/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- El Obelisco a la Bandera ha sido testigo de la destrucción y resurgimiento de Chetumal a causa de dos huracanes, ciudad postrada a sus pies, pero en cada alborada, desafiante a nuevos retos.

Con 74 años de haber sido erguido en el sitio más emblemático de la capital de Quintana Roo, en la Explanada, el Obelisco a la Bandera, construido en honor a los Símbolos Patrios, recuerdan a los chetumaleños que la ciudad es el inicio de los Estados Unidos Mexicanos y la primer porción de la nación donde impactan los rayos del sol.

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Mudo testigo, en 1955 vio pasar al huracán Janet, que llevó las aguas de la Bahía aproximadamente 700 metros ciudad adentro, con profundidades en el primer cuadro de Chetumal arriba del metro, también arrasó Xcalak, y Vigía Chico; en 1974, el ciclón Carmen primero golpeó a Xcalak para después arrasar en la ciudad, con vientos que destruyeron muchas casas de madera, comercios y la construcción de lo que fue el Cinema “Leona Vicario”.

Considerado como la expresión de la identidad mexicana en la lejana frontera sur, el Obelisco a la Bandera empezó a construirse en marzo de 1942 y fue inaugurado el 24 de febrero de 1943, siendo Manuel Ávila Camacho presidente de la República y Gabriel R. Guevara, gobernador del territorio de Quintana Roo.

Creador del monumento 

Para el diseño y construcción del monumento, el gobierno contrató al escultor Guillermo Castaño de la Ciudad de México, el cual diseñó una pirámide cuadrangular aguda (Obelisco) rematada por un asta de bandera, sus cuatro lados fueron cubiertos con cristales verde, blanco y rojo que cuando se iluminaban, reproducían el color de la Bandera Nacional.

Al frente y en su base tiene un soldado herido y otro en actitud de combate y una mujer que representa a la soldadera; en la parte norte hay una lápida de mármol empotrada que contiene la leyenda: “Nuestra bandera no sólo es pendón de guerra, sino símbolo de unión territorial y de anhelos ciudadanos en bien de la patria, ¡honrémosla! Manuel Ávila Camacho”.
Por el poniente hay otra placa que dice “Quintana Roo a su bandera”.

Tras el paso del huracán Janet los cristales fueron completamente destruidos y en 1958, en la campaña política de Adolfo López Mateos, no habían sido restaurados, tarea que le tocó a Aarón Merino Fernández.

La restauración retomó el diseño original, pero el Obelisco quedó recubierto de cemento y en sus paredes se incorporó los nombres de hombres ilustres de la Independencia, Reforma y Revolución Mexicana en letra de bronce por cada uno de los costados, norte, oriente y poniente. En el espacio supuestamente destinado al faro, se instaló un reloj con cuatro carátulas.

En 2015, bajo la administración estatal de Roberto Borge Angulo, se le incorporó los nombres de los siete ex gobernadores, tres caudillos mayas y seis ex integrantes del Comité Proterritorio, pero el año pasado, la Oficialía Mayor del Gobierno del Estado, los retiró con el objeto de devolver la originalidad al Obelisco y Monumento a la Bandera.