Eva Murillo/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Dos robos consecutivos -domingo y lunes- que suman ocho en lo que va del actual curso escolar, sufrió el Centro de Atención Múltiple (CAM) de la Región 92. Esta vez los ladrones destrozaron a tijeretazos material didáctico, rompieron puertas y ventanas, se llevaron dulces, una grabadora y una bicicleta.

Paradójicamente, al día siguiente del primer robo instalaron un letrero que identifica al plantel como una Escuela de CIEN, aunque algunos salones del plantel carecen de luz por las malas condiciones de la instalación eléctrica.

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Ayer martes fue el último día de clases, la preocupación de los docentes de los turnos vespertino y matutino era evidente, pues ya no daba tiempo de arreglar las ventanas dañadas de ocho salones.

Por una ranura de aproximadamente 30 centímetros que dejan en la ventana tras quitar dos de las persianas de madera, se introducen a las aulas.

Las sospechas son que se trata de adultos que usan a niños para causar los destrozos, pues el espacio es reducido como para que alguien mayor quepa.

El lunes por la mañana, descubrieron que los salones del CAM, sección secundaria, estaban vandalizados, varias ventanas rotas, una bocina que usarían en el festival navideño no estaba y los dulces de las piñatas para el festejo tampoco.

Apenas se reponían de la sorpresa del atraco, cuando el martes por la mañana, al llegar a la escuela descubrieron que los salones del turno vespertino asignados al nivel preescolar también fueron saqueados.

“Se llevaron dulces, con las tijeras destrozaron material didáctico, incluso dentro de las aulas quemaron servilletas de papel para alumbrarse porque algunos de los salones no tienen luz”, explicaron algunos docentes del plantel.

El CAM de la Región 92 que funciona como kínder y secundaria, carece de vigilancia y alumbrado en las áreas comunes, en repetidas ocasiones han solicitado a las autoridades del sector educativo el presupuesto para pagar a una persona que cuide el lugar y a la fecha no han obtenido la respuesta esperada.

Docentes y maestros piden soluciones, pues la reparación de los daños causados y recuperación del material afectado en los ocho robos han sido costeados por los padres de familia y maestros.