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MÉXICO.- En medio del estado, acompañado de pinos y encinos, de cerros que van y vienen según los caprichos de la niebla, aparece San Cristóbal de las Casas. Lo rodean poblaciones tzotziles y tzeltales. Es la región de Los Altos, la de los días templados.

Aquí se toma café, se va al mercado, se camina entre construcciones virreinales y se mira con sosiego la lluvia caer.

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San Cristóbal de las Casas: Tradiciones indígenas y encanto virreinal

Este Pueblo Mágico, ubicado a 80 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, sobresale por su verde paisaje verde cubierto por la neblina y por sus magníficas construcciones virreinales de estilo barroco, plateresco y neoclásico, como la Catedral de San Cristóbal y el Templo y Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán.

Entre sus calles empedradas escucharás a los pobladores hablar lenguas autóctonas, podrás adquirir magníÚcas artesanías en jade y ámbar y degustarás sabrosos tamales.

Conoce más

A lo largo de su historia, San Cristóbal de las Casas ha tenido diversos nombres. El actual hace referencia al santo patrono de los viajeros, San Cristóbal, mientras que “de las Casas” es en honor al primer obispo de la ciudad: fray Bartolomé de las Casas.

Lo típico

La presencia de grupos étnicos y su legado maya, hace que en este poblado se congregue una gran variedad de artesanía colorida y alegre. En el Mercado de Dulces y Artesanías podrás adquirir textiles bordados, faldas, sarapes, sacos, lanas, chalecos, entre otros.

También trabajos de hierro forjado, tallas de ámbar y jade y una bella alfarería. En el Taller de Leñateros se hacen trabajos de serigrafía y de papel reciclado; y en Amatenango del Valle (a 38 kilómetros) podrás conseguir cerámicas de barro elaboradas con técnicas prehispánicas.

Con información del portal de viajes: México Desconocido