La sorprendente aprehensión y liberación exprés de Juan Vergara Fernández –ex Secretario de Finanzas y Planeación– anticipa un proceso electoral con minas terrestres que alteran la agenda de las coaliciones que están concentradas en la designación de sus candidatos a 11 alcaldías, cuatro diputaciones federales y dos senadurías en fórmula.

Juan Vergara fue relevado de la custodia del tesoro público para colocarse los guantes perfilado como candidato del PRD a una diputación federal correspondiente a Cancún; su captura de fin de semana a manos de agentes de la Procuraduría General de la República (PGR) por presunto lavado de dinero cubre de incertidumbre la vigencia de su candidatura prometida, activando el plan B y el C en una posición que no debe ser desperdiciada por la coalición panista y perredista, escoltada por el pigmeo Movimiento Ciudadano.

El ingrediente político y maquiavélico es inevitable en esta captura por ocurrir en el amanecer del proceso electoral, incorporando al primer no borgista en el tablero de detenidos, aunque Juan Vergara no recibió los ataques feroces que han sido lanzados contra el ex gobernador Roberto Borge y sus compañeros de desgracia.

El ex secretario de la Sefiplan –hombre clave y amigo del gobernador Carlos Joaquín– enfrentará su proceso judicial en libertad y está decidido a ser candidato a la diputación federal, pero su situación es vulnerable con un panorama de terreno resbaladizo.

Las próximas horas serán decisivas para el cancunense Juan Vergara, quien pretende seguir montado en el toro mecánico de su candidatura.

Este soleado domingo en Chetumal la coalición encabezada por el PAN activó el manual de operación del priismo especialista en el acarreo con una muchedumbre que echó porras al registro de sus precandidatos, con los anfitriones Luis Torres Llanes y Fernando Zelaya Espinoza, pactados candidatos a la diputación federal y a la alcaldía capitalina.

Y aunque el presidente municipal Luis Torres tiene un escenario de terciopelo, a Fernando Zelaya se le atravesó el popular y malquerido panista Mario Rivero Leal, quien hoy solicitará su registro como precandidato a la alcaldía.

Torres Llanes y el diputado local Fernando Zelaya triunfaron en el proceso de 2016, impulsados por el efecto Carlos Joaquín y el defecto Beto Borge, pero ahora irán a un proceso con otras variables y cantadas amenazas, entre ellas la participación del huracanado partido Morena.