La estrategia de brazos abiertos para recibir a buenos, malos y feos en el partido “de la esperanza”, Morena, puede resultar contraproducente a los propósitos del partido, ya que en varios municipios sus bases y simpatizantes están asqueados por la cantidad de desechos políticos embarrados en las aguas negras de la corrupción en otros partidos que han encontrado cobijo y apapacho en las “purísimas” huestes de AMLO.

Desde que el amo y señor de Morena, puntero en la carrera por la presidencia de la República, decidió abrir las puertas de su arca partidista a toda clase de fauna política con tal de sumar votos para su causa, las críticas por el reclutamiento de priistas, perredistas, verdes y multicolores de negro pasado han sido incesantes, pero no hicieron mella en el cumplimiento de la orden.

Esto quedó comprobado en los últimos días, en los que Morena registró a sus precandidatos entre los que destacan ciertos personajes que ni con el perdón de San Andrés se borran sus pecados.

El más nefasto botón de muestra es visible en Bacalar, donde muy sonrientes se registraron como precandidatos de Morena a la presidencia municipal los ex priistas y líderes de la mafia ejidal del décimo municipio, Juan Manuel Herrera y Román Guzmán González, ambos con kilométrica cola de actos de despojo, intimidación y otras numerosas gracias.

Basta decir que Juan Manuel Herrera fue diputado local durante el periodo de Roberto Borge Angulo y uno de sus diputados de confianza, que se prestó a ser el patiño electoral para la precampaña a la gubernatura en 2016 al registrarse como precandidato para dar la posibilidad al verdadero ungido, Mauricio Góngora Escalante, de realizar proselitismo adelantado.

También fue el principal operador de la campaña de Alexander Zetina Aguiluz, contribuyendo a su ascenso a la alcaldía, pecado que hoy pagan con pesares los bacalarenses.

Su aliado y socio de muchos años, Román Guzmán alias “Macaví” también arrastra una estela de oscuridad en su actuar político, lo que le ha hecho ganar enemigos que hasta ha sido víctima recientemente de incendios provocados a un vehículo y una palapa del ejido.

Además de este par de joyitas, también se inscribió a la contienda interna el dos veces ex regidor ex petista, Rivelino Valdivia Villaseca, que es el menos embarrado de los tres pero también el más débil.

Hay un cuarto en discordia, pero no es de Morena. Se trata del joven Amílcar Puc Noh, carta del PT que exige el respeto a las negociaciones cupulares donde se les otorgó esa candidatura, pero están encontrando enorme resistencia, ya que Juan Manuel y Román Guzmán quieren asegurar el hueso, aunque eso signifique enterrar las posibilidades de triunfo de ese partido en Bacalar.

Por lo pronto, militantes y simpatizantes de Morena advierten en voz alta que si alguno de esos dos roedores de la política queda como candidato, el voto se irá a la alianza PAN-PRD.