Pedro Olive/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- “Esperamos una indicación de los compañeros que están en Chetumal, nuestra petición es que hagan valer la ley que establece: El transporte público podrá ejercerse únicamente con una concesión emitida por el gobierno, y Uber no tiene concesión”, fueron las palabras de Manuel Jesús Uchim Balam, socio concesionario del sindicato de taxistas; mientras más de 500 taxistas esperaban “la indicación”, como si estuvieran en sitio, algunos con los pies sobre el tablero, fumando, o debajo de los árboles.

Los manifestantes, en su mayoría operadores que trabajan en sitios de la zona hotelera, y un pequeño grupo de apoyo en la ciudad, estuvieron desde las 11 de la mañana hasta las 2 de la tarde, sobre la lateral derecha de la avenida Guayacán, a lo largo de dos kilómetros antes de llegar al libramiento a Mérida.

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Previo a la manifestación, a través de redes sociales circuló un mensaje en el que anunciaban una caravana que partiría de la Guayacán con dirección hacia la zona hotelera, y recorrerla por el carril de la derecha desde el final hacia el kilómetro cero, en caso de que no les permitieran la entrada al pleno del Congreso del Estado en Chetumal para pedir que no sea aprobada la entrada de Uber.

Ante la advertencia, elementos de la Policía Preventiva, Estatal y Federal, llegaron al lugar de concentración, ahí mandos de las diferentes divisiones de seguridad platicaron con los delegados presentes para acordar que la manifestación sea pacífica, para control de la situación, al menos cinco patrullas con elementos a bordo se quedaron en el lugar.

Conforme llegaban los martillos al lugar, estacionaban los autos atrás del último de la fila sobre la lateral derecha, no habían pasado 15 minutos a partir de la hora acordada, y en el lugar estaban estacionados más de 350 autos de todos los modelos, desde una Suburban del año, hasta una Chevrolet Express modelo 2000, vehículos de las marcas Toyota, Ford, Hyundai, y menos de 10 Tsurus.

Durante las tres horas, los martillos esperaban “la indicación”, acostados en su vehículo sin zapatos y con los pies sobre el respaldo de los asientos, tablero, o incluso el volante, la mayoría de las puertas del copiloto estaban abiertas, algunos descansaban dentro del vehículo, y otros prefirieron la agrupación bajo los árboles del camellón central.

Además de tomar la lateral de la vialidad, los taxistas estacionaron sus unidades en las dos gasolineras que están en el cruce de la avenida Guayacán con el libramiento a Mérida, estaciones a las que llegan unidades de Uber, según la declaración de los propios despachadores.

Después de hora y media sin hacer nada, los taxistas y elementos de seguridad fueron a las tiendas de conveniencia para comprar galletas, frituras, “hot-dogs”, refrescos y cigarros, situación que sorprendió a los trabajadores del lugar, quienes comentaron que no habían tenido tanta gente en un corto lapso de tiempo como ayer.

El tiempo seguía su marcha, los taxistas esperaban “la indicación”, y cuando todo apuntaba a que el plantón iba para largo, una voz se escuchó entre los autos: “ya quedó, ya vámonos a nuestros sitios, ya está, vámonos, vámonos”.

Bastó menos de un minuto a partir del grito, para que la movilización de unidades generara tráfico en la zona, algunos se encaminaban hacia el aeropuerto sobre el libramiento, y otros tomaron la Guayacán con dirección hacia la Kabah.

El tráfico en la zona estuvo presente alrededor de 10 minutos a partir del grito, y después la zona volvió a la normalidad con poco tráfico, las vialidades despejadas, y cuatro policías en el filtro de acceso a la Guayacán, dos por carril.