Fernanda Duque/SIPSE
CANCÚN, Quintana Roo.- Un grupo de vecinos de la Supermanzana 30, manzana 1, manifestaron su inconformidad por las labores de demolición que se realizan desde la semana pasada en un predio aleñado, marcado con el número 103 de la avenida Palenque.

Señalan que la ejecución de la obra ocasionó que algunas de las paredes colindantes de sus propiedades se agrietaran, por lo que exigen la intervención de las autoridades para la revisión de los permisos, así como la reparación total del daño, pues temen que representen algún tipo de riesgo para sus familias.

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Delma Bellote Flota, residente del área desde hace 40 años, explicó que el arquitecto responsable del proyecto no se ha presentado a hablar con los vecinos, quienes temen que en esta zona residencial se construya un edificio de cinco pisos y un estacionamiento subterráneo para fines comerciales y no de vivienda.

Los vecinos inconformes se reunión para solicitar el apoyo de las autoridades. (Paola Chiomante/SIPSE)

“Queremos que el propietario y el encargado nos digan qué es lo que se va a construir, y si todo está bajo la ley y no nos va a perjudicar, pues adelante; pero yo le pregunté al arquitecto que si ellos se iban a hacer cargo de algún daño a mi propiedad, y me dijo que de ninguna manera”, dijo la vecina.

Vía telefónica, el arquitecto encargado de la demolición –quien no quiso dar su nombre- dijo a Novedades de Quintana Roo que los daños en la casa contigua serán reparados por el propietario del predio.

La pared de la sala de una casa contigua quedó agrietada por la demolición. (Paola Chiomante/SIPSE)

En cuanto a las preocupaciones de los vecinos dijo que el permiso de la obra continúa en trámite, pero aseguró que éste no afectará a terceros y que se trata de una obra residencial, no de comercio, para la cual se necesitaba ampliar la cisterna del domicilio.

Momento antes de las obras en la casa número 103 de la avenida Palenque. (Paola Chiomante/SIPSE)

Sin embargo, el ingeniero Javier Abello, quien también es residente del lugar, explicó que por protocolo, los responsables del proyecto debían exponer una lona con los datos de la obra, el nombre del ingeniero a cargo y el folio de la licencia expedida por Desarrollo Urbano, dependencia que pasado el mediodía de ayer (lunes 23 de julio), acudió a inspeccionar la obra y a imponer los sellos de suspensión.