Por Rafael R. Deustúa

 La versión comercial del horror cinematográfico es colocar a un grupo de adolescentes en una situación mortal y luego verlos morir uno a uno. El único chiste que tiene es filmarla con un presupuesto tan bajo que cualquier boleto sea ganancia. En todo eso el estudio Blumhouse es experto, por ello sorprende que presenten una película con todos los ingredientes, pero completamente insabora.

Un grupo de estudiantes estadounidenses viaja a Rosarito, Baja California, para una última fiesta antes de su graduación. Ahí conocen a otro chico que los convence de ir a un monasterio abandonado donde empiezan a jugar “Verdad o reto”, momento en que él los abandona, advirtiéndoles antes que quien mienta, no realice los retos o se niegue a jugar morirá -de eso se encarga un demonio-.

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Fuera del planteamiento original, el argumento es predecible, por ello sorprende que requiriera de los esfuerzos combinados de tres guionistas, Jillian Jacobs, Michael Reisz y Christopher Roach, además del director Jeff Wadlow. Sus intentos de dar valor a los personajes para que nos preocupemos de si viven o mueren son nulos y las muertes no son impactantes dentro del cine de horror.

El rasgo más característico, que puede verse en el tráiler (mejor armado que el filme) es que cuando alguien es poseído por el demonio su boca se extiende en una mueca, una caricatura de Willem Dafoe.

La dirección de Wadlow carece de interés, se limita a grabar las escenas sin añadir nada más. Es como un hot dog que sólo tiene el pan y algo que supones es una salchicha.  Ahora bien, tiene el mérito de crear una película que puede verse y seguirse aunque al mismo tiempo estés absorto en tu celular, tal como viven muchos milenarios (e imitadores más viejos), pero seguramente no era su intención.

Los actores son desconocidos para cualquiera entrado en la veintena, pues para mantener el presupuesto bajo contrataron a gente que sólo tiene créditos en tv adolescente. Lucy Hale, Tyler Posey, y Violett Beane, tienen más diálogos mientras que los demás son intercambiables mientras esperan su turno de morir.

Aunque Blumhouse tiene cierto prestigio gracias a las series de “Insidious”, “Actividad Paranormal” y la galardonada “Huye”, ahora demuestran que ellos también pueden tocar fondo.