Eva Murillo/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- La devoción a la Virgen Morena se desbordó anoche en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la zona de El Crucero, no importó el frío, nada impidió que un centenar de personas cantara las mañanitas a la Morenita del Tepeyac, luego de que el sacerdote Rafael Luis Padilla ofició misa.

Esta noche la mayoría de los asistentes a la iglesia olvidó de qué lugar son originarios, la colonia en la que viven e incluso la comunidad de donde salieron desde temprana hora para estar en el festejo a la madre de Jesús y se unieron en una voz para cantar en honor a la Virgen.

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Niños y niñas, incluso adolescentes portaron la vestimenta típica de la fecha: ropa confeccionada en tela de manta y huaraches, ellos cargando un huacal de madera y ellas una canasta de mimbre con flores artificiales, las mujeres con el cabello recogido en trenzas y los hombres, sin importar la edad, luciendo barba y bigote, algunos verdaderos y otros pintados sobre el rostro.

A algunos pequeños los venció el sueño, pero sus padres esperaron con ellos en brazos hasta que las mañanitas concluyeron, para muchos vestir de inditos a sus hijos es una promesa hecha a la Virgen para que cuide de ellos.

Decenas de personas llegaron durante el día a mostrar respeto a la Virgen, algunos entraron al santuario entonando cantos en honor a la Virgen Morena, otros cumpliendo mandas como avanzar de rodillas desde la calle hasta el altar.

Mientras las mañanitas fueron entonadas, en las calles aledañas de la iglesia se vivió una verdadera fiesta con la venta de comida, artículos alusivos a la Virgen y la oferta de fotografías en escenarios que recrearon al Cerro del Tepeyac.

Adentro de la iglesia cientos de flores, sobre todo rosas rojas y blancas, rodearon la imagen de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego.

Aunque hubo una alta concurrencia a las mañanitas y en los días previos al festejo, los fotógrafos de inditos reconocieron que ya no es lo mismo de antes cuando las personas hacían fila para fotografiarse, pues ahora los papás con sus celulares capturan el momento en una foto.