Supongamos que una Legislatura aprueba la abolición de la esclavitud y la siguiente mete reversa, pero con diputados de los mismos partidos. Así de kafkiano es el episodio que soportamos con la abrogación de nuestra Ley para la Protección de Defensores de Derechos Humanos y Periodistas, ya que el PAN y el PRD  de ayer la trajeron al mundo y hoy sus diputados la sepultan.

Me detengo en la comedia estilo Capulina protagonizada por diputados del PAN que hoy descalificaron la ley parida por sus correligionarios; para mayor precisión, la Comisión de Derechos Humanos de ayer –encargada de la labor de parto– era presidida por el panista Sergio Bolio Rosado, y la actual la encabeza la panista Eugenia Solís Salazar.

Condenada a muerte por ser bautizada como Ley Borge, nuestra Ley contenía conquistas que iban más allá de la asignación de guaruras y chalecos antibalas, ya que garantizaba una protección a fondo que incluía seguro de vida, apoyo económico para gastos funerarios y por maternidad.

¿A qué periodista en su sano juicio se le ocurriría arremeter con picahielo contra nuestra generosa Ley? Puedo asegurar que en toda la historia de Quintana Roo nuestro vulnerable gremio no había quedado tan protegido; a los periodistas escépticos les recomiendo que exploren la Ley entregada a la funeraria Gamero. 

Aquel cuatro de agosto de 2015 esta Ley de Protección fue aprobada por 21 de 25 diputados, y Sergio Bolio –ex presidente estatal del PAN– lucía como un padre orgulloso, repartiendo chocolates en el Hospital Materno Infantil Morelos.

La actual Comisión de Derechos Humanos es presidida por Eugenia Solís (PAN) y cuenta con Laura Beristain Navarrete (PRD), Juan Carlos Pereyra Escudero (¿Independiente?), Fernando Zelaya Espinoza (PAN) y Mayuli Martínez Simón (PAN).

Los actuales de la Comisión de Derechos Humanos organizaron tres foros y en Chetumal fue unánime el no a la condena a muerte, pero con argumentos y no con fobias y berrinches. Así lo captaron Eugenia Solís y Emiliano Ramos Hernández (diputado del PRD), pero la ejecución estaba pactada.

El gremio periodístico nada tiene que festejar porque dejó escapar una Ley noble por un prejuicio de la Edad Media. Y pensar que muchos diputados pretenden saltar a los Ayuntamientos. Vaya carta de presentación la suya.