14 de Diciembre de 2017

Riviera Maya

Aseguran que en la policía de Bacalar "hay elementos que no son de fiar”

Denuncian que policías bacalarenses propinan disparos a "quemarropa"; siete policías municipal respondieron a una llamada de aparente auxilio por un pleito conyugal, uno de ellos le aplicó una detonación a José Alberto León Pérez que terminó por fracturarle la clavícula.

Los policías entran sin que se conozca los resultados de sus exámenes de confianza obligatorios y son reclutados de diferentes frentes poco confiables. (Redacción/SIPSE)
Los policías entran sin que se conozca los resultados de sus exámenes de confianza obligatorios y son reclutados de diferentes frentes poco confiables. (Redacción/SIPSE)
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Juan Carlos Gómez/SIPSE
BACALAR, Q. Roo.- “Escuché una detonación y caí al piso”, explica José Alberto León Pérez quien a sus 37 años recibió un disparo de escopeta a quemarropa por parte de los policías bacalarenses por discutir con su esposa.
 
Siete policías entraron al domicilio de Adela del Carmen Sastre Capetillo en la avenida 21 entre las calles 10 y 12 de la colonia Nueva Creación. Adela sigue casada con Alberto pero no viven juntos. A causa del trabajo del hombre no pueden verse con frecuencia. Ella, una mujer que decidió alejarse de su marido por problemas en la relación, tiene un puesto de ropa “de paca” a las orillas del libramiento carretero; él, un comerciante que lleva su mercancía al “Chetumalito” de Tabasco en donde desde hace años tiene un local comercial.
 
A las 13 horas de ayer Alberto estaba en una cama del Hospital General de Chetumal, tres horas después de su traslado desde el Centro de Salud de Bacalar y cuatro horas después de recibir el disparo con una escopeta “no letal” pero a la distancia que recibió el impacto de la bala de goma, un metro, resultó en una afectación a su salud devastador: la fractura de su clavícula.
 
Ahí, en la cama del hospital coge su teléfono con cierto trabajo mientras relata lo sucedido: “Estaba discutiendo con mi esposa y una prima suya le habló a la policía, entraron e inmediatamente dispararon luego de romper la puerta y ventanas”.
 
Fue cuando la detonación fue hecha, el golpe en el hombro derecho derribó a Alberto y su cuerpo se desplomó al suelo luego de lo cual los siete policías se le abalanzaron para golpearlo con sus toletes, según explicó el lesionado. El reporte médico confirma las heridas que describe.
 
Ahora la madre de Alberto está en la sala de espera del área de urgencias del Hospital General. Ella junto con su hijo llegó desde Villahermosa, en uno de los viajes para transportar ropa. “Mi hijo procura a su esposa, habían tenido problemas antes y estaban discutiendo pero mi hijo no hizo nada”.
 
La sexagenaria sale del hospital en busca de unos pantalones cortos para su hijo, “le voy a comprar unos cómodos porque va a estar lastimado”, al regresar tres de los cinco elementos policiales que custodiaron a su hijo se han ido.
 
A pocos metros de la cama de Alberto se encuentran custodiándolo elementos de la Policía Municipal, uno de ellos, Manuel Jesús Vicario González, fue quien le disparó horas antes.
 
La madre de Alberto asegura que los oficiales, además de revisar el interior del domicilio y dispara a su hijo en presencia de sus nietos, revisaron la camioneta en la cual Alberto había dejado un celular con un valor de 12 mil pesos además de dinero en efectivo, veinte mil pesos que pensaba utilizar para la compra de ropa, misma que se llevaría a su local en Tabasco. La mujer explicó que no encuentran las pertenencias en la camioneta.
 
La patrulla policial 043 permaneció afuera del Hospital mientras Alberto entraba en el quirófano para retirarle el pedazo plástico que aun tenía dentro de su hombro. Su madre continúa esperando a que su hijo se recupere. El director de Seguridad Pública de Bacalar, Edgar Daniel Valencia Moncada, no se pronunció al respecto.
 
La versión oficial
 
La versión de los elementos policiales dista de lo declarado por el agraviado. De manera extraoficial se relató que a las 9:20 horas de la mañana de ayer recibieron la llamada de emergencia al 066. La patrulla 044 a cargo del oficial Manuel Jesús Vicario Gonzales llegó a la avenida 21.
 
Elvia Guadalupe Jiménez Vallas, prima de Adela, fue quien hizo el reporte y explicó que su familiar estaba siendo golpeado por Alberto y comentó que hace un año, en Tabasco, ya la había lastimado, razón por la cual Adela había interpuesto una denuncia en el ministerio público de aquella entidad por lesiones graves.
 
Según los policías Elvia pidió a los oficiales que entraran a la casa argumentando que Alberto tenía un machete y estaba preocupada tanto por su prima como por sus tres sobrinos que estaban en el domicilio.
 
La versión oficial es que Alberto tenía sostenida del cuello a su esposa, de 32 años de edad, y la estaba amenazando con una daga. Los oficiales, según explican, pidieron a Alberto que soltara el arma pero no quiso y utilizó como escudo humano a su esposa exigiendo que le dieran una pistola.
 
Alejandro Galicia Moreno, elemento municipal, abrió la puerta de un golpe, y fue recibido con la daga de Alberto, pero el policía la esquivó, gracias a lo cual desde la ventana Vicario Gonzales disparó la escopeta calibre 12G y la bala de goma impactó.
 
Luego de someterlo, explican los efectivos, lo trasladaron al Centro de Salud de Bacalar para la evaluación médica y luego llevado bajo custodia al Hospital General de Chetumal.
 
Adela refiere algo similar especificando que los policías, luego de un dialogo áspero con Alberto, aventaron gases lacrimógeno. Entre el humo escuchó un disparo para luego ver a su esposo sometido.
 
La incapacidad de la policía municipal de Bacalar
 
La incongruencia entre las versiones de la policía municipal, de Adela y de Alberto resaltan en un punto álgido: La utilización de balas para lograr someter a una persona. Además, la versión de los oficiales expresa una situación de rehenes mientras que la versión de Adela, el supuesto rehén, no hace referencia al respecto.
 
Y ese punto, la utilización de la fuerza pública innecesaria y el abuso de autoridad, ha sido un tema ampliamente cuestionado en la dirección de Seguridad Pública bacalarense al punto que el propio director, Edgar Daniel Valencia Moncada, ha comentado que ha su llegada notó falta de disciplina y de criterio al momento de utilizar la fuerza.
 
Para mediados de septiembre Ángel Leonardo Perera Fonseca, colaborador de la Contraloría del Municipio explicó que las denuncias que reciben refieren a elementos policiales. “A la dirección de Seguridad Pública de Bacalar le corresponde el 60% de las quejas que ha recibido Contraloría Municipal en lo que va del año”.
 
Una persona que denunció ante la contraloría (quien por razones de seguridad se mantiene anónima) explicó que lo golpearon sin razón alguna al momento de subirlo a la patrulla, que lo esposaron y lo pusieron boca abajo en la camioneta, por estar tomando alcohol en la vía pública, además de que le quitaron su dinero, “tenía 200 pesos y luego salen conque no tenía nada”.
 
El robo de pertenencias y el uso inadecuado de la fuerza son las del mayor número de las denuncias.
 
Entorno
 
Los propios elementos policiales han denunciado que no reciben capacitación adecuada. Las filas iniciales de policías, conformada por 23 elementos, fueron entrenados durante 15 días, la siguiente camada de 42 elementos no pasó por la academia, únicamente les dieron un curso de tres días sobre como formarse y actuar en público, lo cual deja una brecha de capacitación que se agudiza en el uso de armas.
 
Los policías entran sin que se conozca los resultados de sus exámenes de confianza obligatorios y son reclutados de diferentes frentes poco confiables. “Acá hay dos Capelines (conocida familia de ladrones en Bacalar), otros rateros y muchos borrachitos, no se cómo les pueden dejar un arma”, comentó un oficial aun en activo quien finalizó “en los operativos nos quitan los celulares porque saben que hay elementos que no son de fiar”.
 
 

 

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