15 de Octubre de 2018

Chetumal

Fiestas clandestinas, distracción para menores de edad

En estos eventos proliferan las bebidas embriagantes y otro tipo de sustancias nocivas para la salud; las invitaciones circulan por las redes sociales.

Las invitaciones a estos convivios son a través de las redes sociales, de voz en voz o por volantes entre los menores de edad. (Redacción/SIPSE)
Las invitaciones a estos convivios son a través de las redes sociales, de voz en voz o por volantes entre los menores de edad. (Redacción/SIPSE)
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Paloma Wong/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- En los últimos tiempos, los días festivos son arma de dos filos para la sociedad y autoridades, al convertirse en la fecha perfecta para que los jóvenes y adolescentes acudan a fiestas clandestinas, donde proliferan las bebidas embriagantes, sin descartar otro tipo de sustancias nocivas para la salud.

Las invitaciones a estos eventos son a través de las redes sociales, de voz en voz o por volantes entre los menores de edad, particularmente entre los jóvenes de 15 y 17 años de edad.

En los últimos tres años, las fiestas entre adolescentes han tomado otro giro, en comparación con las que se organizaban a finales el siglo XX, ya que hoy, por 200 pesos, un menor puede consumir bebidas embriagantes sin límite, poniendo en riesgo su integridad física, pues desconocen de dónde se obtiene el alcohol; además, durante el evento se exponen a salir lastimados en alguna gresca, aseveró el director general de la Policía Municipal Preventiva (PMP), Gumersindo Jiménez Cuervo, pues al no dar cuenta a la autoridad sobre el evento, no hay vigilancia específica.

Un ejemplo de invitación a estos “reventones” es la página social del usuario Aiko Mendoza Caamal, que hizo a finales de octubre una invitación para una fiesta de Halloween, en la que por 100 pesos los asistentes tuvieron barra libre e incluso algunas promociones y concursos para fomentar el consumo de alcohol. En su momento, esta fiesta se realizó en la “Quinta Juanes”, de la comunidad de Calderitas, que se ubica a escasos minutos de la capital del estado.

Por 200 pesos, un menor puede consumir bebidas embriagantes sin límite, poniendo en riesgo su integridad física.

Así como ésta, existe una infinidad de cuentas en las redes sociales de personas que organizan convivios para los menores de edad, aunque son discretas, dirigidas a ciertos grupos, ya que los padres de familia e incluso las autoridades respectivas sólo las conocen de nombre. Además, poco pueden hacer por erradicarlas, al efectuarse en lugares donde la autoridad no tiene injerencia.

Según información recabada, el modus operandi es que eligen una fecha festiva, como Halloween, las posadas o el Día del Amor y la Amistad, consiguen el lugar, estiman gastos, giran invitaciones y fijan un precio de entrada.

El cover no es alto, ya que la mayoría de los menores de edad no pueden pedirle a sus padres fuertes cantidades de efectivo para acudir a una fiesta o para salir a distraerse, por lo que el costo va de los 100 a 200 pesos.

“Tengo el comentario de otros compañeros que han estado en esas fiestas, donde se consume alcohol e incluso han derivado en pleitos. Lo que he escuchado es que menores de 14 años de edad en adelante acuden”, explicó la directora del programa “Amigos para Siempre”, de la Asociación Soñar Despierto, Giuliani Hoil Alonzo.

En la temporada de diciembre la cifra de estas fiestas puede incrementar, al manejarse como preposadas o posadas.

Para Gumersindo Jiménez Cuervo, en los últimos tres años este tipo de convivios ha tenido un mayor auge. En el 2010, las llamadas al número de emergencias reportaron la organización de 10 fiestas clandestinas, a la fecha sólo ha sido una fiesta, pero no hay ningún detenido, lo que habla de que los organizadores toman sus previsiones para mantenerse en la clandestinidad.

“La invitación a estas fiestas se hacia a través de una hoja escrita a máquina. Esta situación se dio hace mucho, como tres años, pero en lo que vamos del año no tengo conocimiento de alguna que se haya dado a través de la tarjeta. Lo que sí tenemos conocimiento es a través de las redes sociales”, comentó.

Indicó que estas celebraciones son difíciles de detectar, ya que no cuentan con una policía cibernética, al no tener los elementos suficientes que monitoreen el internet, con respecto a las redes sociales o páginas de personas que organizan las fiestas.

Se estima que al mes ingresan a la cárcel municipal 50 menores por la alteración del orden público, consumo de bebidas embriagantes y drogas. Los casos registrados se dan en menores cuya edad oscila entre los 14 y 17 años de edad y escasamente en menores de 11 y 12 años.

A estos adolescentes se les brinda apoyo psicológico y jurídico, al igual que a sus papás, aunque de no acatar las órdenes de los jueces calificadores, se les aplica una sanción económica superior a los tres mil pesos o, en su caso, 36 horas de arresto.

Por su parte, el director de Reglamento, Vía Pública y Horario, Héctor Benítez Cuéllar, señaló que al ser eventos clandestinos hay varias violaciones a los reglamentos, pues desde que paguen por entrar, ya es una actividad económica por la cual los organizadores deben pagar un derecho por el evento.

“Los lugares son disfrazados de otro tipo de eventos, empresarios y personas externas nos ha comentado que existen, pero hasta el momento no tenemos información concreta que nos diga que son reales, por eso es necesaria una denuncia para saber qué es lo que pasa en ellas”, puntualizó.

En tanto, el presidente de la Asociación de Padres de Familia en el estado, Javier Villanueva Madrid, reconoció que en las fiestas clandestinas entre estudiantes de secundaria y bachillerato abunda el licor, además del riesgo de repartir droga entre los asistentes.

“Los padres deben estar al pendiente de dónde están sus hijos y con quiénes se divierten, pues en ocasiones la información que nos llega es que hay personas que organizan estas fiestas, que son en locales pequeños”, afirmó.

En estas fechas, crece la alarma, pues la realización de estas fiestas puede incrementar, por lo que es necesaria la policía cibernética.

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