11 de Diciembre de 2018

Quintana Roo

Estalla la violencia en zona invadida; detienen a tres

El asentamiento irregular que está en los terrenos de la CFE y el Ejido se ha vuelto en una zona de conflicto.

La policía detuvo a tres personas que presuntamente provocaron el conflicto. (Redacción/SIPSE)
La policía detuvo a tres personas que presuntamente provocaron el conflicto. (Redacción/SIPSE)
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Redacción/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.- Golpes, amenazas de muerte, una palapa incendiada, al menos tres detenidos y agresiones a los medios de comunicación, ese fue el saldo que dejó el conflicto que estalló ayer en el asentamiento irregular que está en los terrenos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el Ejido de Playa del Carmen, la ilegal invasión solapada por el sector gubernamental y aquellas dos instituciones y que se ha convertido en un caldo de cultivo de la delincuencia.

La de ayer fue una mañana tensa. Avecinados del lugar se dijeron temerosos por las pugnas que hay entre dos grupos, uno liderado por “El Carpintero”, y otro por un tal “Fernando”. El motivo son los terrenos que aún están sin ocupar, pero además hay amenazas en contra de quienes ahí habitan de parte de “algunos delincuentes” que se encuentran en la zona, mismas que ya pusieron en riesgo la vida de una familia al incendiar su palapa, la palapa de la “familia Peña”.

Hay referencias poco claras de lo que pasó. Asustadizos, quienes ayer presenciaron la riña, dicen poco. No se sabe si quien o quienes habitaban la palapa son parte de los provocadores o si sólo fueron agredidos como muestra de lo que puede pasar. A uno de los tres detenidos, “El Negro”, quien es el dueño de la palapa, lo acusan de vender terrenos.

“Está vendiendo terrenos a puro maleantes (…) esto se está llenando de delincuentes”, dice.

Cuando eran las 12:30 del día de ayer, todo fue un caos. La gente corría queriendo escapar del “ojo del huracán”. Debajo de los cables de alta tensión se había formado un hongo de humo: una palapa había sido incendiada. Los machetes, palos y piedras salieron a flote. En el incendio hubo una explosión, al parecer fue un tanque de gas. En la trifulca, una reportera que cumplía con su labor fue perseguida, amedrentada y golpeada; por si fuera poco, le fue arrebatado su equipo fotográfico.

La policía que ya había estado en el lugar, regresó unos minutos después. Algunos de los agresores, a quienes acusaron de provocar los problemas, se habían escabullido ya entre la maleza, pero la policía detuvo a tres individuos. Uno de ellos, “El Negro”, se dijo “el dueño” de la casa incendiada; él y los otros dos detenidos se encontraban bajo los efectos del alcohol. Uno de los otros dos detenidos fue quien amenazó a la reportera y participó en el robo de la cámara.

Un camión de bomberos también ingresó para apagar el fuego. La palapa quedó echa trizas. Una ambulancia también ingresó para asistir a algunos lesionados.

La invasión de dichos terrenos, tipificado como delito grave en el Código Penal de Quintana Roo, cumple ya medio año y agravándose cada vez más.

A las más de mil personas asentadas en aproximadamente siete kilómetros, se les permitió violar la ley. Ni los gobiernos municipal y estatal, ni tampoco la CFE y el Ejido han tratado de sacarlos; de hecho la invasión, dicen quienes forman parte de ella, sigue creciendo porque se siguen vendiendo predios.

La CFE se amarró el dedo con una denuncia por despojo que interpuso ante el Ministerio Público en Playa del Carmen, instancia que desechó el recurso por tratarse de competencia federal. Ahí quedó todo. El expediente está en la PGR, pero poco, por no decir nada, se ha hecho al respecto.

La de ayer no es la primera trifulca. A Domitilo Tadeo Manzanares, “El Profe”, se le ha acusado de instigar a las familias; también Gabriela López García es señalada como una de las incitadoras a la violencia. En febrero, y posteriormente en marzo ha habido golpes en ese lugar, ubicado al final de la colonia Bellavista, justo detrás de la avenida 150, con calle 17 sur, un lugar que respira miseria, segregación, inseguridad y tensión.

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