15 de Octubre de 2018

Quintana Roo

Carece Q. Roo de atención a víctimas de hechos traumáticos

Ejecuciones, asesinatos y suicidios dejan una huella imborrable en los familiares de los occisos.

Del 2012 a la fecha, al menos 491 personas han resultado afectadas por homicidio doloso. (Archivo/SIPSE)
Del 2012 a la fecha, al menos 491 personas han resultado afectadas por homicidio doloso. (Archivo/SIPSE)
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Abigail Becerra/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Ejecuciones y asesinatos, así como suicidios dejan una huella imborrable en los familiares de los occisos, quienes no cuentan con atención en salud mental para las repercusiones que deja la pérdida de un ser querido.

Pese a que por decreto presidencial en el sexenio pasado fue instalada la Procuraduría de Atención a Víctimas (Pro-víctimas), en Quintana Roo no se provee el servicio en el aspecto jurídico, psicológico, médico y de trabajo social hasta regresar a los afectados a su cotidianidad, ya que del 2011 a la fecha suman 13 casos los atendidos sin ser estos consecuencia de delitos de alto impacto (homicidio, secuestro, desaparición, trata de personas y extorsión), para el cual fue creado.

Por el contrario, son al menos 491 personas del 2012 a la fecha afectadas por homicidio doloso, es decir, asesinatos y ejecuciones, así como suicidios que requieren de la atención especializada institucional por ser consideradas, las primeras como víctimas del delito.

La realidad es que en Quintana Roo son pocas las personas que recurren para recibir atención en salud mental, esto generado primeramente por la falta de información y segundo porque después de un encuentro burocrático en la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). 

"Prefieren vivir su duelo lejos de la mirada de los extraños", dijo Juan Evencio Montero Trejo, psicólogo aplicativo de la Unidad de Especialidades Médicas, Centro Integral de Salud Mental (Uneme Cisame).

Aseguró cuando una persona que ha tenido la pérdida violenta o arrebatada de un ser querido no acuden de inmediato a terapia y cuando lo hacen llegan con un estado de afectación severo, es decir, acuden con altos niveles de ansiedad, depresión mayor y estrés pos-traumático que casi siempre repercute en el ámbito familiar, escolar, laboral y social.

Indicó que a la Uneme Cisame han llegado sólo cuatro casos relacionados con delitos de alto impacto, principalmente relacionados con la delincuencia organizada, donde los familiares recurren con delirios de persecución y miedo latente. Son más los casos de personas que perdieron a familiares por lesiones inflingidas intencionadamente, los cuales suman por lo menos 10 al año.

El especialista aseguró que mientras no sean tratadas las patologías mentales, éstas tendrán repercusión de forma generacional.

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