24 de Septiembre de 2018

Chetumal

Las historias también se escribieron afuera del primer informe

La populosa gente hizo presencia en los alrededores del recinto oficial.

El recinto del Congreso del Estado fue resguardado por elementos militares. (Joel Zamora/SIPSE)
El recinto del Congreso del Estado fue resguardado por elementos militares. (Joel Zamora/SIPSE)
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Ángel Castilla/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Los alrededores de Congreso del Estado y Centro de Negocios y Convenciones, en Chetumal, se llenaron de historias particulares en torno al Primer Informe de Gobierno de Carlos Manuel Joaquín González.

Desde temprana hora un grupo de líderes de colonias, el habitual bolero y vendedor de aguas frescas y tortas, fueron los primeros en llegar al recinto del poder legislativo, cada uno, con objetivos propios.

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Nueve de la mañana y un grupo de 15 líderes de colonia, esperaban, algo inconformes a las afueras del Congreso del Estado la posibilidad de que les permitan el acceso al recinto, en busca de acercarse al Ejecutivo del Estado, obviamente, sin lograrlo, lo que ocasionó que entre “hay los esperamos en la campaña, para eso me gustaban, bola de malagradecidos”, optaron por apoderarse de la acera por donde supusieron llegaría la caravana de Carlos Manuel Joaquín González.

A escasos metros de ellas, Andrés, el popular bolero del rumbo, no pierde detalle del “sufrimiento” de las incansables mujeres, pero sin dejar de lustrar los zapatos de su clientela, que ayer, afortunadamente se duplicó la demanda; “normalmente hago 20 boleadas, hoy espero hacer más de 40, todas a 25 pesos”, señaló.

Por su parte, Don Germán, logró librar con su triciclo con neveras llenas de aguas frescas y tortas, los filtros ubicados desde cien metros antes, “no sé cómo le hice, pero aquí estoy, a ver a qué hora me desalojan”.

Mientras tanto, doña Rosita, la abuelita “Awiwi”, apoyada en su bastón, hace sonar su lata, con dos o tres “tazos”, en busca de almas caritativas entre los invitados a la sesión, que de entre sus bolsas, saquen algunas monedas o mejor aún un “billetito”.

Los invitados poco a poco ingresan al palacio legislativo, mientas la Bandera Tricolor ondea a media asta; a tres esquinas, un tráiler se estaciona para que el personal asignado descargue su contenido… las vallas metálicas, que por primera ocasión en un año de administración estatal, hacen su aparición.

Esas tan odiadas y populares vallas que en el sexenio pasado no faltaron a ningún solo evento, sí, ayer, volvieron.

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