13 de Diciembre de 2017

Chetumal

Entre miseria y el aislamiento estudian su educación básica

Niños de estados del sur, migran con sus padres a la zona cañera del del Río Hondo.

Cada año, cerca de 200 niños de entre seis y 14 años, viven como errantes y pasan su infancia en los cultivos de caña. (Joel Zamora/SIPSE)
Cada año, cerca de 200 niños de entre seis y 14 años, viven como errantes y pasan su infancia en los cultivos de caña. (Joel Zamora/SIPSE)
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Alejandra Carrión/SIPSE
RÍO HONDO, Q. Roo.- Cada año, empujados por la miseria, decenas de niños de Campeche, Oaxaca y principalmente de Chiapas, se ven obligados a dejar sus tierras y estudios, para migrar junto con sus padres a la zona cañera, enclavada en la Ribera del Rio Hondo.

En Quintana Roo, cada año cerca de 200 niños de entre seis y 14 años viven como errantes: seis meses en su casa y otros seis en campamentos de migrantes. Pasan su infancia en los cultivos caña y entre siembras de tomate, chile, cilantro y otros tantos cultivos que siembran las mujeres para el autoconsumo.

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Lejos de casa y de sus amigos, los niños migrantes tienen que iniciar medio ciclo escolar en escuelas del  Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), donde se imparten clases desde preescolar hasta secundaria.

Alberto Rosado Castillo, instructor de Conafe de la comunidad de Sac-Xan, indicó que el 80% de los niños hablan  tzeltal y español, pero un 20% solo habla el idioma tzeltal, lo que dificulta su aprendizaje.

Resaltó que más de un 30% de los niños que llegan en la temporada de la zafra, traen un fuerte rezago educativo, el cual tratan de sacarlos adelante.

Mencionó que desde el 2014, les construyeron las aulas ubicadas en Sac-Xan, que son tres salones donde se dividen los niños de primero a sexto de primaria. Los niños de preescolar, de primero a tercero, estudian en una casita de madera frente a las aulas de primaria.

Hasta antes del 2014, usaban un tinglado para tomar clases o lo hacían dentro de las mismas galeras, donde también usaban un aula móvil que está en los patios de las galeras, aunque actualmente se encuentra abandonado.

La dependencia federal, tiene distribuidos en todo el Estado cerca de 200 instructores. Solo en la Ribera del Rio Hondo, existe poco más de 20 atendiendo a los niños migrantes.

Los instructores de Conafe, son los maestros de los niños más pobres en Quintana Roo, quienes aparte de enseñarles las cuestiones académicas, son gestores de vacunas y de diversas acciones sociales. En algunas ocasiones enseñan a leer a los adultos mayores, les enseñan aspectos de higiene, tratan de enseñarles el idioma español, los monitorean por si se enferman y hasta son arquitectos de las escuelas de cartón, palma, lámina o madera.  Apenas ganan entre dos mil 500 y cuatro mil 500 pesos al mes.

Algunos desertan, porque el pago es muy poco y tienen la oportunidad de tener otro trabajo, sin embargo, los que se quedan solo cuentan con el entusiasmo de querer enseñar, porque no poseen nada, estos educadores luchan junto con las comunidades y  sortean el hambre que hay en los pueblos.

Regularmente, trabajan en comunidades bajo tres características: aislamiento, miseria y una población que no debe ser menor de 100 ni mayor de 500 habitantes y en casos especiales, por ejemplo, cuando se instalan campamentos para las familias que llegan al corte de la caña en el mes de noviembre y hasta junio o julio.

Raúl Contreras Castillo, delegado del Conafe, indicó que 170 niños de otras entidades están siendo atendidos en los diferentes campamentos instalados a lo largo de la Ribera del Rio Hondo y donde permanecen por espacios de seis meses.

Indicó que la matrícula actualmente supera los seis mil niños atendidos en educación básica de las comunidades más alejadas de la entidad.

Contreras Castillo, afirmó que cada año el Conafe evita que los niños sean contratados para trabajar en los cañaverales, empujados por la necesidad económica de su familia.

“Estamos en el corte de la zafra, en el sur de Quintana Roo, y nuestros compañeros trabajadores del ingenio nos han pedido que los sigamos apoyando con los hijos de los cortadores de caña. Los niños cursan desde preescolar hasta secundaria, tenemos campamentos en Sergio Butrón, Madrazo, Sac-xan, Palmar, Obregón Pucté, Cacao y Cocoyol”, indicó.

Explicó que en Conafe, el horario de clases es de 8:00 de la mañana y salen a las 12:30 del mediodía, en el caso de la primaria. Los niños de secundaria asisten de 8:00 de la mañana a 2:00 de la tarde.

Juan Silveira Mayín, comisariado del poblado de Sac Xan, indicó que la llegada de las familias de Oaxaca, Campeche y Chiapas es indispensable para las actividades de la zafra que se llevan a cabo en estos meses del año.

Por lo tanto, es a esos niños migrantes que llegan con sus familias, les brindan el apoyo de estudio por medio del Conafe  y les gestionan vacunas para el cuidado de su salud y hospedaje.

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