22 de Septiembre de 2018

Chetumal

Chetumaleños pasan penurias en espera de sus enfermos

A pesar de que se encuentra un albergue a dos esquinas del Hospital General, las personas se niegan a separarse de sus familiares internados.

Tendidos sobre cobertores en el piso, adultos y niños durmiendo, y otros con meses y sombrillas de plástico en espera del día siguiente, ocupan el antiguo acceso a la sala de espera del área de hospitalización. (Francisco Sansores/SIPSE)
Tendidos sobre cobertores en el piso, adultos y niños durmiendo, y otros con meses y sombrillas de plástico en espera del día siguiente, ocupan el antiguo acceso a la sala de espera del área de hospitalización. (Francisco Sansores/SIPSE)
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Ernesto Neveu/SIPSE
CHETUMAL, Q.Roo.- Familiares de pacientes internados en el Hospital General adoptaron el espacio que ocupaba el antiguo acceso a la sala de espera del área de hospitalización a manera de refugio, esperando el momento del alta de su pariente recuperado. 
 
Tendidos sobre cobertores en el piso, hallamos desde niños pequeños hasta adultos mayores durmiendo y otros incluso con sombrillas y mesas de plástico listos para el desayuno. Infortunadamente se negaron a ofrecer una declaración sobre su situación, pero en plática informal, uno de ellos dijo carecer de recursos para ir y venir todos los días, a pesar de que viven en esta capital.
 
Durante la mañana de ayer, al menos tres familias permanecían instaladas en el área, expuestos a la intemperie, aguardando el alta de sus familiares internados para atención médica.
 
Algunos dispusieron de una mesa con sombrilla, sillas y nevera. Llevaron pollos, tortillas, vasos, hielo y refresco como si se tratara de un día de campo. Pero, en otro extremo del espacio en remodelación, pudimos observar a una niña de escasos tres años de edad, durmiendo con una persona adulta sobre un cobertor, tendido en el suelo y justo a un lado de las máquinas condensadoras de aire acondicionado del hospital.
 
“Es que nos sale caro ir y venir todos los días a la casa para estar pendientes de mi suegro. No hay quién se quede a cuidar a los niños y, pues ni modo, aquí nos la pasamos. El médico dijo que no nos despegáramos, que estuviéramos pendientes y aquí la pasamos desde el fin de semana”, comentó una de las personas ahí reunidas, mientras se preparaba un taco.
 
Esta situación fue confirmada por el director del hospital, Oscar Antonio Jurado Espinal, quien comentó que el asunto es problemático, puesto que hay un espacio dispuesto para familias que vienen de fuera, donde pueden asearse, comer algo y dormir, en espera del alta de su pariente internado.
 
“Son familias que viven aquí en Chetumal. Llegaron con su mesa, garrafón de agua, pollos asados, tortillas y se instalaron en el espacio que fue destinado como área de cafetería dentro de la remodelación que estamos haciendo al inmueble”.
 
El galeno señaló que se dirigió a estas personas de manera amable para invitarlos a acudir a un albergue ubicado a dos esquinas del Hospital General, pero se molestaron.
 
“Yo les expliqué que hay un sitio muy cerca del hospital para que descansen, se bañen, coman algo y regresen a ver a sus enfermos. Llegaron con niños y hasta la abuelita. Mucha gente llega de fuera y cuando cae la noche les permitimos que se queden dentro del hospital por el riesgo que puedan correr afuera. Se molestaron, pero no se ve bien que hagan su tianguis”, patentizó.
 
Al cabo, las personas aceptaron moverse a otra área del mismo nosocomio público pero no acudieron al albergue, denominado “Manos que Protegen”, porque no quisieron alejarse de sus respectivos parientes
 

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