18 de Septiembre de 2018

Chetumal

Colonias irregulares, “bombas de tiempo” de enfermedades

Al carecer de servicios sanitarios, las zonas invadidas de la capital representan un riesgo para la salud pública.

En una fracción de terreno, los colonos montan una choza e inician una nueva vida. (Harold Alcocer/SIPSE)
En una fracción de terreno, los colonos montan una choza e inician una nueva vida. (Harold Alcocer/SIPSE)
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Juan Palma/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Los asentamientos humanos irregulares de la capital representan un riesgo de salud pública, al carecer de servicios sanitarios para prevenir posibles brotes epidemiológicos, principalmente los transmitidos por vector.

“Se crean de un día para otro por personas que convencen a otras de invadir predios".

La dirección de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Othón P. Blanco cuenta con un inventario donde tienen registrados siete de ellos, de los cuales cuatro están localizados en la población de Calderitas y tres en Chetumal. En estas áreas cohabitan por lo menos 780 familias.

De acuerdo con el director de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Luis Manuel Paz Requena, se considera asentamiento humano irregular a los núcleos de población ubicados en áreas o predios fraccionados sin la autorización correspondiente, cualquiera que sea el régimen de tenencia de la tierra.

“Se crean de un día para otro por personas que convencen a otras de invadir predios que pueden ser ejidales o particulares, asentándose de manera irregular, chapean un pedacito de terreno, montan su choza y se meten a vivir ahí”, explicó.

En el caso de la comunidad de Calderitas, existen cuatro identificados como El Edén Uno, Santa Fátima, también conocido como El Edén Dos, además de El Cordobés y El Palomo.

"Son una carga para el gobierno, porque son zonas que no pueden ser fumigadas".

En promedio, en estos cuatro asentamientos humanos irregulares habitan aproximadamente 480 familias, de las cuales 100 corresponden a El Edén Uno, 200 a Santa Fátima, 80 a El Cordobés y 100 a El Palomo.

En la zona urbana de Chetumal se encuentra El Gaucho. En este núcleo poblacional donde habitan cerca de 100 familias, pertenece al movimiento Antorcha Campesina y se localiza al norte de la capital, aproximadamente dos kilómetros y medio hacia adentro de la brecha ubicada a un costado de Centro de Bachillerato de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) número 11.

También está la Tumben Cuxtal donde coexisten 100 familias, así como La Franja, que también tiene alrededor de 100 familias. Éste último continúa siendo un asentamiento humano irregular porque el Instituto de Fomento a la Vivienda y Regulación de la Propiedad (Infovir) no ha podido cambiar su condición.

Estos asentamientos carecen de la infraestructura, así como servicios básicos tales como agua potable, drenaje, electricidad, entre otros. Además, sus habitantes tienen mayores riesgos de contraer enfermedades y a una mayor iíndice de mortalidad debido a sus niveles de pobreza y la influencia negativa del medio ambiente donde residen. 

Asimismo, el acceso a servicios tales como escuelas, clínicas y atención social está muy limitado.
“Son un riesgo para la salud, tanto para ellos como para el estado, si se llega a desarrollar una epidemia, por ejemplo de dengue, por vivir en esas condiciones el virus no respeta límites; son una carga para los gobiernos porque no pueden entrar a fumigar estas zonas porque son irregulares”, es decir, no están consideradas dentro de los programas institucionales de atención.

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