14 de Diciembre de 2017

Opinión QRoo

Condición urbana y destino violento

El recién pasado fin de semana Novedades publicó la realidad de Villas Otoch Paraíso: “todos los días se comenten asaltos, robos, violaciones, homicidios y hasta secuestros”...

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El recién pasado fin de semana Novedades publicó la realidad de Villas Otoch Paraíso: “todos los días se comenten asaltos, robos, violaciones, homicidios y hasta secuestros”. Las corporaciones policiales les llaman “las favelas de Cancún” en referencia a los barrios de Río de Janeiro, famosos por la inseguridad.

La alusión no solo se debe al índice delictivo sino a su fisonomía, marcada por los pasillos interconectados que parecen laberintos y a las hileras de edificios que dificultan el patrullaje y la persecución. Por todo ello este fraccionamiento del norponiente es el más peligroso, de acuerdo con las estadísticas de los mapas geodelictivos.

Tras la difusión de dicha noticia no fueron pocas las bromas de los habitantes contra esos vecinos en redes sociales; peor aún, fue la burla de algunas autoridades, quienes no aparecen por el lugar para brindar ayuda ni ofrecer soluciones, condenando a esos vecinos a la “mala suerte” por tiempo indefinido.

Pero hay salidas al problema. Durante los últimos años, por el tema de las migraciones crecientes, se ha abierto un debate intenso sobre cómo lidiar con la escasez de viviendas dignas, la falta de transporte público, los servicios deficientes y la inexistencia de espacios públicos para mejorar la integración social, la seguridad y la calidad de vida.

Por lo mismo, arquitectos, sociólogos, economistas y antropólogos han investigado en torno a la rehabilitación urbana en toda su diversidad. Uno en particular, François Ascher, publicó en 2001: “Los nuevos principios del urbanismo”, en el contexto de lo que denominó “tercera Revolución Urbana”.

Ascher desarrolló diez principios orientados a dar respuesta a las necesidades urbanas actuales, abordando conceptos como los nuevos usos sociales, la readaptación de la misión de los poderes públicos, la promoción de una nueva calidad urbana o la adaptación de la democracia.

Analizarlos con la importancia que merece sería posible en este espacio, aun cuando su lectura representa un ejercicio vital para comprender la complejidad de nuestra sociedad. Es útil, por ejemplo, para entender en profundidad desde la falta de nomenclaturas, hasta por qué los cinturones de pobreza, el arrebato de áreas verdes o las cifras delictivas en la periferia de Cancún u otra ciudad del país.

Los expertos coinciden en que las soluciones deberán ser multidisciplinarias, por lo que tendrá que tenerse en cuenta factores sociológicos, económicos y urbanísticos. Aunque no se pueden eludir por supuesto las referencias a las oportunidades políticas de emprender una determinada intervención o la participación de toda una comunidad en proyectos de mejora.

Es descabellado mofarse de Villas Otoch Paraíso y de tantos otros fraccionamientos, colonias y regiones en una complicada situación provocada por mala planeación, pésima construcción o desinterés de servidores públicos y ciudadanos. Debe haber más creatividad para corregir que para condenar.

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