20 de Octubre de 2018

Quintana Roo

Dan a conocer planes de manejo de dos áreas protegidas

Los documentos corresponden a Isla Contoy y la Reserva del Tiburón Ballena.

Las autoridades ambientales protegen la flora y fauna de las áreas protegidas. (Tomás Álvarez/SIPSE)
Las autoridades ambientales protegen la flora y fauna de las áreas protegidas. (Tomás Álvarez/SIPSE)
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Itzel Chan/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.-  Dos Áreas Naturales Protegidas (ANP) de Quintana Roo ya cuentan con sus respectivos planes de manejo: Isla Contoy y la Reserva del Tiburón Ballena; dichos instrumentos servirán para la protección de flora y fauna de ambos sitios.

Los documentos fueron publicados ayer en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y cada uno de ellos contiene la regulación de las actividades, acciones y lineamientos básicos permitidos dentro de las ANP.

“Isla Contoy es una de las ANP más antiguas de Quintana Roo y es importante tener este programa porque nos proporciona herramientas jurídicas y protección de este laboratorio ambiental”, comentó Ricardo Gómez Lozano, director regional de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en la Península de Yucatán y el Caribe mexicano.

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En Isla Contoy se definieron seis zonas de preservación: preservación terrestre, morros y lagunas con 185 hectáreas; marina, con dos mil 260 hectáreas; para uso tradicional de pesca de langosta, mil 167 hectáreas; aprovechamiento sustentable de recursos naturales de pesca oeste, con mil 485; uso público de centro de visitantes, 18 hectáreas y uso público Ixlaché con ocho hectáreas.

Algunas de las actividades no permitidas en el área terrestre de morros y lagunas se tratan de no acampar, acceder a los morros rocosos, alimentar o hacer ruidos intensos que alteren el comportamiento natural de los ejemplares de flora y fauna; destruir nidos, zonas de refugio y reproducción de especies silvestres; aperturar senderos o construir obras públicas, entre otros aspectos.

Las investigaciones sí son autorizadas, siempre y cuando los colaboradores cumplan con los requerimientos que indica el plan de manejo de la zona, además de que las autoridades ambientales correspondientes deben estar enteradas.

En la Reserva del Tiburón Ballena se definieron sitios específicos utilizados por el pez más grande del océano, otros para el desarrollo de actividades pesqueras, lugares en los que se podrán realizar actividades turísticas y superficies seleccionadas para los pescadores con el fin de conservar langostas.

Tan sólo para el establecimiento de refugios langosteros serán utilizadas más de cuatro mil hectáreas y en este territorio será prohibido pescar, con la intención de que los organismos lleguen hasta alcanzar su talla adulta, es decir que lleguen a medir más de 16 centímetros. En este mismo polígono se ha restringido el acceso a embarcaciones pesqueras, pues al ser zona de corales, evitarán encallamientos.

El documento publicado especifica que está prohibido arrojar, almacenar, verter o descargar en el mar aceites, grasas, combustibles, desechos orgánicos, residuos sólidos o líquidos o cualquier otro tipo de contaminante en ambos sitios.

Respecto a las actividades permitidas en la reserva, el instrumento establece que sí se pueden realizar actividades productivas de bajo impacto ambiental, como la colecta científica de ejemplares de vida silvestre, la realización de filmaciones, sesiones fotográficas y captura de sonidos, con fines culturales, científicos o educativos.

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