21 de Septiembre de 2018

Opinión QRoo

De vuelta al pasado

Muchos creyeron que la oleada alada PAN-PRD llegó para quedarse en Quintana Roo...

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Muchos creyeron que la oleada alada PAN-PRD llegó para quedarse en Quintana Roo; duró más de 8 meses y ya empezó a desmoronarse en algunos personajes que abordaron la alternancia.

A diferencia de la derecha que con sedicentes figuras se mantendrán hasta que dure la fluidez del chorro de la alfaguara albiazul, la izquierda no ha sabido convivir con ellos.

Van tres figuras de medio vuelo que se desligan del gobierno del cambio: Jesús Pool Moo, (Subsecretario de Gobierno zona norte), Manuel Aguilar Ortega (Subsecretario de Sesa) y Rafael Quintanar González, director del Ieea.

Dos de extracción priista, Pool y Aguilar, con el deseo definido como sumisión provocada una ausencia de oportunidades por la debacle de la máquina tricolor en los movimientos políticos regionales. Y un renegado, Quintanar, de la tribu perredista con ínfulas de fiero ujier “moreno”.

Para la fecha, esté epígrafe se pregunta cómo será el final, porque ya no hay credibilidad en ciertos integrantes de la reciente asunción de la alternancia, de los que antes se vieron agarrados de la mano enlazados en contertulio durante el proceso pasado.

A principio del cambio, cuando la ola de prestigio caía en los actores del contertulio de las dos alas, derecha e izquierda, la expectativa fue la posibilidad que por primera vez en el Estado se eligiera una alternancia por la vía democrática.

Por la tradición de las confrontaciones que en el pasado llevaron los partidos alados, sobrevivieron gracias a un sortilegio que apareció en sus respectivas trincheras con el triunfo de gobernador, el que se desligó a tiempo de las líneas priistas.

También los activistas retrotraídos, de entrada, siguiendo la huella del cambio, se encaminaron en la encomienda con el gobernador, los que se habían librado de atavismos invencibles. O más bien se colgaron de la atracción electoral de un tricolor caído del cielo.

La alternancia se consolidó porque los entendimientos ya no fluían en los quintanarroenses, el rechazo y los intentos preponderantes ya no funcionaban. La sombría influencia electoral inspiró a los electores a contribuir a negarles el sufragio y así se darle fin la autocracia en el Estado.

Hoy en aquélla expectativa sobre cuál sería la nueva medida que lanzaría al triunfo a la alianza PAN-PRD, con la esperanza del cambio, en los funcionarios dimitentes en mención esa medida no fructificó e intempestivamente renunciaron.

Producto de la desmesura, exagerada valoración de sí mismos y falta de sentido de la realidad al ya no querer trabajar junto a un gobernante destinado a recuperar la esperanza de los quintanarroenses que lo apoyaron.

Con la renuncia de los tres se repitió lo que ya se había fracasado en el pasado, el entendimiento de ideologías. Lo mismo que en la anterior etapa, se limitaban al desorden y la inoperancia.

Solo se ocuparon de imprimir el malestar ciudadano y se sostenían únicamente en un aparato de fuerza, cuyo propósito pudo ser hasta que se cumplieran los plazos constitucionales y terminando se fueran.

El “paneo” tiene la potencia suficiente para tener compensado al régimen, pero la onda expansiva de su carga llega de la lejanía, aglutinando gente ajena al gentilicio.

La esperanza de recuperar la confianza ciudadana deberá constituir la propuesta de la alternancia como bandera.

 

                                                   El silencio de Morena

Con el título que resume bien lo que viene ocurriendo en los últimos meses en el partido Morena –como verdad de Perogrullo–,la organización que lidera AMLO ha recogido un conjunto de adhesiones que disienten de sus partidos de origen para tratar de reciclarse con Morena. Y nadie dice nada. Es aspiración silenciosa.

Figuras de organizaciones políticas pareciera que en ese esfuerzo pretenden caer en los brazos de Morena en vez de seguir las causas perdidas de su partido original, por lo que se ha hecho el uso más frecuente de reclutar a los tránsfugas.

En ese ítem resaltan las actitudes reiteradas de actores políticos con renombre de extracción perredista, priista, panista, y de otros istas, quienes exponen como argumento de su dimisión que en el partido donde militan ya no hay oportunidad alguna. Vertiendo declaraciones flamígeras en contra de su raigambre política.

El análisis de los que están llegando al partido de El Peje, permite detectar una serie de excusas de los políticos del estado de Quintana Roo que pretenden acallar las voces de su renuncia al recién derrotado PRI para adherirse a Morena, junto con ujieres renegados del PRD y paniaguados del PAN. Entre otros.

Tales dimitentes están a la vista, verbigracia, los ex priistas, José Luis Pech Várguez, dirigente estatal de Morena, Eduardo Ovando Martínez con varios cargos en su trayectoria y gente de la subyacente “red de amigos”, incluso ex funcionarios y otros que han sido electos por expresión popular. -Son ejemplo de las adhesiones a Morena.

Caso aparte es el diputado federal, José Luis “Chanito” Toledo Medina, quien además que la dimisión al PRI deriva de su propia voluntad porque está inmerso en la fidelidad de la doctrina tricolor, se ha ampliado el cúmulo de valoraciones para ser invitado a contender por Morena.

Una recopilación que demuestra diversas maneras de aquellos que mantienen una posición crítica, de los que quieren seguir en la cuestión política como fin avieso, tocando las puertas de Morena con el propósito entrar y seguir manteniendo cotos de poder.

El verdadero reto de Morena es más que político, se trata de someter a una caballada desbocada y deformada que permea la clase partidista desde los centros de poder hasta la mínima militancia, más los que están en desfase político.

Toda ideología es en ellos un disfraz falaz para disimular que sus partidos van a la baja de las preferencias electorales, haciendo creer a Morena que conservan el capital político de antaño y que con ellos van a ganar.

Su dirigente nacional, El Peje, se ha pasado más de 12 años reclamando un respeto que jamás mereció, ni merece –ni jamás otorgó, ni ha otorgado–, falló en el proceso presidencial en los dos intentos que ha participado.

Quizás el comandante en jefe, El Pejepersista como socialista, populista e idealista –habría que buscarlo por ambiciosita–, pero los que tienen recato se han ido distanciado de lo que se ha vuelto Morena un florecimiento partidista viral.

Los pronunciamientos de los análisis políticos, económicos y sociales, anunciados por El Peje parten de una visión perturbada corrompida por intereses ajenos. Prácticamente todo lo que dice hay que entenderlo al revés. Volteado.

Socialismo, populismo y dilapidación, verbigracia, países de Sudamérica con la misma condición, son las nuevas ideologías latinoamericanas, sus líderes han sido poderosos con una voracidad amoral y anormal pocas veces vista en la historia, sometiendo a la sociedad para conservar el poder.

A la postre, cualquier experiencia con tales características pasará a la historia de México como algo irreal, O sea, acecha la antítesis a una verdadera evolución económica-política-social.

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