21 de Octubre de 2018

Cancún

Deadpool 2, pan con lo mismo

Mismo sabor, mismo humor, misma dinámica... ésta secuela carece de originalidad.

Ryan Reynolds, que también tiene crédito de guionista, repite con éxito su rol y logra que nos interesemos. (Internet)
Ryan Reynolds, que también tiene crédito de guionista, repite con éxito su rol y logra que nos interesemos. (Internet)
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Por Rafael R. Deustúa

Vivimos en un mundo de estándares, calificamos todo por su calidad y como consumidores no aceptamos menos que aquello que nos gustó la última vez. El éxito de las franquicias cinematográficas se da cuando mantienen esa calidad y “Deadpool 2” se aseguró de mantenerse a la altura, aún a costa de perder la frescura que le dió el éxito a la primera entrega.

Con la esperanza de “poner su corazón en su lugar”, como le pide su amada para poder reunirse con ella, Deadpool decide que debe proteger a un adolescente piroquinético de los ataques de “Cable” un guerrero psicópata venido del futuro y para ello decide armar un equipo de superhéroes propio. Evidentemente nada ocurre como debería.

El principal reto para los guionistas de “Deadpool 2”: Crear una historia interesante y aderezarla con humor negro definitivamente se cumple. El libreto mantiene un extraño pero interesante balance entre ambos aspectos para que ni sea una película de humor simplón ni se pierda la irreverencia que la distingue. Sobretodo cumple entreteniendo y dando buenas carcajadas.

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El director David Leitch no puede evitar presumir que tiene casi el doble de presupuesto que la original, lo que se nota en que hay más extras, explosiones y efectos por computadora. Pero sobretodo logra mantener el balance de la historia aún cuando su protagonista habla con la audiencia tanto como con el resto de sus actores. Nos mantiene entretenidos cambiando de manera dinámica nuestro foco de atención al jugar con los planos.

Otro mérito de Leitch es dar su lugar a los personajes, lo cual es más dificil de lo que parece en un filme donde todos son estereotipos completamente planos y, aunque pretenden que no les importa, resulta que tienen un trasfondo más humano que en películas donde se “toman en serio” a los superhéroes.

Ryan Reynolds, que también tiene crédito de guionista, repite con éxito su rol y logra que nos interesemos y hasta preocupemos por su absurdo antihéroe. Considerando sus diálogos irreverentes que que lo vemos siempre cubierto de maquillaje o con una máscara, es todo un logro. Morena Baccarin mantiene su encanto y su humor todos los que repiten rol. Josh Brolin hace un cable convincente y Zazie Beetz se luce como “Domino”. La emoción recae en Julian Dennison quién tiene un buen trabajo.

Para los fans de la primera, no demerita en lo absoluto; para quienes la desconocen, veanla como una sátira irreverente del cine de superhéroes.

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