13 de Diciembre de 2017

Quintana Roo

Dejan a un lado el bastón y se ponen a bailar

Los adultos han hecho presentaciones en hoteles, escuelas y en el parque de Las Palapas.

Los adultos disfrutan al ritmo del folclor en el Club de la Esperanza. (Luis Soto/SIPSE)
Los adultos disfrutan al ritmo del folclor en el Club de la Esperanza. (Luis Soto/SIPSE)
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Yajahira Valtierra/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Las arrugas en sus rostros no les impidieron sonreír, mientras a paso lento pero coordinado, bailaban más de 20 adultos mayores al ritmo del folclor. 

Me hace sentir muy bien dejar mi bastón a un lado para practicar”, expresó Lourdes Vega  Martínez, de 75 años, integrante del Club de la Esperanza, perteneciente al Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Los adultos de la tercera edad se reúnen los lunes, miércoles y viernes para practicar por más de una hora, asesorados por el maestro Javier Jiménez Aguilar. 

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El profesor, quien cuenta con una trayectoria de 30 años, aseguró que sus alumnos bailan con más ganas a pesar de sus enfermedades y su edad; hasta la fecha se han presentado en diferentes hoteles, escuelas y en el parque de Las Palapas.

El instructor aseguró estar sorprendido del esfuerzo diario que realiza el grupo al practicar, porque sufren de distintos padecimientos, pero para ellos no es ningún obstáculo. 

Diana Fernández Pot, integrante del club desde hace un año, declaró que desde que comenzó a bailar sus problemas de salud disminuyeron, ahora se ha inscrito a más actividades como el tai chi para mejor su calidad de vida. 

Beneficios

El club expresó que esto les sirve como pasatiempo, disminuye el estrés y la convivencia diaria ayuda como terapia. 

“Lo difícil no es envejecer, el problema está en dejar de hacer cosas que te gustan y antes podías realizar con mucha facilidad”, dijo Jorge Hernández Pool, de 71 años.

Otro de los propósitos del Club de la Esperanza es fomentar la cultura a través de sus coreografías, no dejar que desaparezcan las tradiciones que caracterizan a nuestro país. 

El profesor explicó que existe mucha diferencia, a parte de la edad, al instruir a niños y adultos mayores, pues destacó que los pequeños lo toman como un juego, pero para los grandes es una pasión, una forma de ejercitarse y divertirse.

Jiménez Aguilar y todos los integrantes del Club de la Esperanza manifestaron que la juventud se encuentra en el alma y mientras la vida les permita seguir bailando, no dejaran de hacerlo. Invitan a todo el público en general a integrarse a la actividad.

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