16 de Octubre de 2018

Quintana Roo

Delincuentes dejan a la deriva a 30 trabajadores

Los empleados llegaron en el lugar del incendio, quienes se enteraron del caso por medio de las noticias.

El restaurante quedó consumidor por el fuego. (Redacción/SIPSE)
El restaurante quedó consumidor por el fuego. (Redacción/SIPSE)
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Teresa Pérez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Al menos 30 personas se quedaron sin empleo a causa del incendio en el restaurante “El Timón de Cancún” en la Supermanzana 58. Los trabajadores observaban desde afuera las instalaciones. Sólo cenizas, expresó uno de ellos. Cuentan que se enteraron por las noticias e inmediatamente se pasaron la voz y es así como llegaron a lo que era su lugar de trabajo.

Los siete stewards y el capitán de meseros se encontraban sentados en una jardinera frente al restaurante, sus rostros dibujaban el asombro y la tristeza por lo que veían perdido. Se quedaron sus sueños, sus recuerdos de aquel lugar que los había acogido, pues ya eran parte del porcentaje de los que sí cuentan con un empleo fijo. 

Durante seis años, comentó uno de ellos, trabajó atendiendo a los clientes, “el ambiente era familiar y los clientes ya nos conocían y nos dejaban buena propina”. Hoy muy temprano apenas se enteró y acudió para apoyar a sus patrones, pero las diligencias de las autoridades no les permiten entrar para limpiar un poco. 

Una vecina del lugar mencionó que en la madrugada escuchó los gritos desesperados del vigilante del restaurante, pedía a todos los vecinos que se salieran de sus casas porque estaba incendiándose el restaurante. “Fue sorprendente ver las llamas que rebasaban los cables de luz, mi mayor preocupación era que el tanque estacionario de mi vecina está pegado a la barda del restaurante y al ver que las llamas se venían de este lado esperamos en el parque, rezando para que no hubiera una explosión”.

Se percató de cómo el vigilante al ver las llamas y en su desesperación trató de apagar el incendio, “lo vimos cuando cerraba los tanques de gas, cortó la luz eléctrica del lugar e intentó inútilmente apagar el fuego con el agua que podía juntar. Le gritamos más de una vez que se saliera, pues él solo no iba a poder sofocarlo. Minutos después salió casi sin voz, muy débil y lo auxiliamos y al poco rato llegaron los bomberos”.  

Habían pasado más de 12 horas del incendio y el personal del restaurante que había llegado para ayudar permanecía en el mismo sitio, sentados observando la fachada ahumada, perdiendo sus pensamientos entre las cenizas. A través de las rendijas de la barda, se veían las secuelas del fuego, muebles consumidos, hechos polvo, una lámpara del poste derretida, unos juegos infantiles incompletos. Seguirán esperando en el lugar hasta que alguien de la empresa les informe su situación laboral, sólo esperan no perder el trabajo, “No sé lo que ocasionó esto, pero duele ver lo que quedó, pues perjudicaron a nuestras familias, pues somos el sustento”.

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