25 de Febrero de 2018

Quintana Roo

Pintar desnudos o crucigramas, ¿qué es mejor para el cerebro?

Aprender a realizar una actividad, como dibujar desnudos, podría ayudar notablemente a tu cerebro. (Contexto/Internet)
Aprender a realizar una actividad, como dibujar desnudos, podría ayudar notablemente a tu cerebro. (Contexto/Internet)
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CANCÚN, Q. Roo.- Se sabe que si se quiere mantener el cerebro en buena salud es mejor evitar ciertas actividades como fumar, beber en exceso, desarrollar sobrepeso y diabetes Tipo 2, pero además hay otras cosas que se pueden hacer para ejercitar la memoria.

Con la ayuda de la Universidad de Newcastle el programa de la BBC “Trust me, I'm a doctor” (“Confía en mí, soy médico”) reclutó a 30 voluntarios para averiguarlo, informa el portal de noticias BBCMundo.

Antes de empezar los experimentos los participantes fueron sometidos a varias pruebas para medir cosas como memoria, capacidad para resolver problemas y velocidad psicomotora general –es decir, tiempo de reacción; y a cada uno también se le colocó un monitor para medir cuánto y cuándo se movían.

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Los voluntarios luego fueron ubicados aleatoriamente en diferentes grupos y a cada grupo se les pidió practicar una actividad puntual durante las siguientes ocho semanas.

Al primer grupo, por ejemplo, se le pidió caminar a paso rápido –hasta casi quedarse sin aliento– por tres horas a la semana.  La idea es que este tipo de caminata –de hecho, cualquier forma de ejercicio vigoroso– aumenta el flujo de sangre rica en oxígeno hacia el cerebro.

Al segundo grupo se le pidió que completara rompecabezas, crucigramas y sudokus, también durante tres horas a la semana. El razonamiento detrás de esto es que el cerebro, como los músculos, se beneficia de retos. Y lo que no se usa, se atrofia.

Mientras, al último grupo se le pidió que observara con mucha atención a un hombre desnudo durante tres horas cada semana. O, mejor dicho, se le pidió que tomara una clase de arte que conllevaba dibujar a un hombre desnudo, llamado Steve.

Los resultados

Al final de las ocho semanas casi todos los miembros del grupo de caminantes notaron una gran mejoría en su estado general de salud y se maravillaron por lo fácil que les había llegado a resultar subir una colina en particular.

Algunos de los miembros del grupo de los retos mentales, por su parte, habían encontrado crucigramas y sudokus algo difíciles al inicio. Luego de ocho semanas, sin embargo, estaban enganchados y compartiendo consejos para mejorar.

Pero los más entusiastas, sin duda, eran los asistentes a la clase de arte. Y aunque a algunos los había atemorizado la idea de asistir a clases una vez a la semana, al final todos comentaron lo mucho que la habían disfrutado.

Pero, ¿quiénes lograron la mejoría más grande en sus capacidades cerebrales?

Para averiguarlo nuestros científicos volvieron a practicar las mismas pruebas cognitivas. Y los resultados fueron tremendamente claros.  Todos los grupos mejoraron un poquito, pero el claro ganador fue el grupo que aprendió a dibujar.

Triple beneficio

Pero ¿por qué asistir a una clase de arte puede incidir sobre cosas como la memoria? Uno de los psicólogos clínicos de la BBC, Daniel Collerton, dice que es parte de los beneficios de desarrollar una nueva habilidad.

“Aprender algo nuevo activa al cerebro de una forma que parece ser fundamental. Hace que el cerebro cambie sin importar la edad”

“Aprender algo nuevo activa al cerebro de una forma que parece ser fundamental. Hace que el cerebro cambie sin importar la edad”, dijo.

Y a diferencia de lo que pasaba con el grupo de los crucigramas, el grupo de dibujo no solo aprendió algo nuevo, sino que también tuvo que desarrollar una habilidad psicomotora.

Efectivamente, capturar una imagen en papel no sólo es un reto mental: también hay que aprender a guiar los músculos de las manos para que guíen al lápiz o al pincel en la dirección correcta.

Y un beneficio adicional es que los asistentes a la clase de arte tenían que estar de pie tres horas a la semana, una buena forma de quemar calorías y mantener al corazón en buen estado.

La clase de arte también era la más activa socialmente, otro elemento importante a tomar en cuenta si uno quiere mantener activo al cerebro. Lo que quiere decir que los miembros de este grupo obtuvieron un triple beneficio en materia de salud cerebral.

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