22 de Julio de 2018

Quintana Roo

Dejan morir al Parque del DIF

Tiene aproximadamente 30 años de vida y desde hace 10 años se encuentra en el olvido.

Una de las situaciones que desencadenó que los padres dejarán de llevar a sus hijos es la falta de baños públicos. (Foto de Contexto/Internet)
Una de las situaciones que desencadenó que los padres dejarán de llevar a sus hijos es la falta de baños públicos. (Foto de Contexto/Internet)
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Oskar Mijangos/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Por fin es día de excursión, era la frase más conocida hace 30 años aproximadamente en los jardines de niños de la ciudad, ya que sabían que era momento de visitar el Parque del DIF, ubicado en la Supermanzana 1, sobre la avenida Tulum.

El parque de los pequeños cancunenses

Con 30 años de vida aproximadamente, ya que incluso en el Archivo Municipal no se cuenta con una fotografía o dato de la inauguración, tan sólo una imagen donde se lee “Parque de la Unidad”, en el período 1987-1990.

Luis Olea Suárez, de oficio diseñador gráfico, vive en las cercanías al parque, ya con 30 años de edad, recuerda que gran parte de su infancia la pasó en ese lugar, disfrutando de la resbaladilla en forma de jeringa y del gusano, un túnel que se tenía que pasar a gatas. 

“Habían juegos que ya eran clásicos entre los niños, el puente colgante era de los más solicitados, tenías que hacer cola para subir y muchos cuando lo cruzaban se quedaban un rato en el centro brincando, cada quien aprovechaba su momento”, recordó.

Dijo que muchos se fueron “actualizando”, en un principio la mayoría tenía estructura de madera y cuerdas como las utilizadas para colgar hamacas, los cuales daban horas de diversión a todos los niños.  

Blanca Estela Rodríguez Nieves, ex maestra y directora de uno de los jardines de niños en la ciudad, recuerda que una vez al mes, se iban de excursión al Parque del DIF, lo que llenaba de ilusión a los pequeños. Relata que durante dos o tres horas, los niños se divertían al por mayor, no necesitaban videojuegos o celulares, en el parque encontraban todo lo que necesitaban.

Recuerda que cuando el lugar aún era muy concurrido, se instalaron juegos mecánicos que funcionaban con monedas, una pista de carreras para que los niños jugaran con sus bicicletas y un área de carritos chocones, una versión miniatura de los que se encontraban en los parques de diversiones.

Falta de baños limita a los visitantes 

El personal de limpieza y de seguridad del lugar recuerdan que hace tiempo el parque no se daba abasto con tantos visitantes, el sitio rebosaba de vida. Hoy está abandonado, principalmente por no contar con baños públicos.

Las risas y pasos de los niños que daban vida al lugar, han sido cambiadas por hojas secas y polvo. Doña Mari, como le dicen de cariño los guardias del lugar, a la señora encargada de la limpieza, dijo  que muchos infantes cuando pasan por el parque quieren entrar, pero son las madres las que se resisten.

Los niños quieren divertirse un rato en los juegos que aún quedan en el lugar, pero como los baños no funcionan desde hace años, las mamás no se quieren quedar.   

“Deberían de reactivarlo, no sé, en estos días de calor una alberca y un chapoteadero no le vendrían mal al parque, sería algo diferente para los niños y las familias, ahora sólo hay plazas comerciales”, expresó con resignación en su voz.

Años de transformación 

De acuerdo con una de las pocas fotografías que tiene el Archivo Municipal, el parque se denominó “Puerto Juárez”, al paso de los años, cambió su nombre a “Parque del DIF”.

El sitio donde se ubicaba la entrada principal, hoy está bloqueado por una pequeña feria que fue clausurada en noviembre de 2011 por la falta de pagos de Uso de Suelo y el servicio de recolección de basura, es por ello que ahora se entra por la calle José García de la Torre, a un lado de la sede del Gobierno del Estado, y que antes era la salida. 

Al interior del parque existe sólo un puesto de venta de frituras, pero la oferta no la realiza al interior del parque porque ya no hay clientes, sino que mediante una “ventana” en el enrejado, entrega los alimentos a los ciudadanos.

En la temporada de vacaciones, las horas de servicio de ese puesto se reducen, aseguró dona Mari. Sus clientes principales son los jóvenes que salen de la escuela.

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