14 de Diciembre de 2017

Quintana Roo

Ignorancia condena a un paciente con cáncer en Cancún

Sus padres se negaron a la cirugía por temor a que perdiera la vida por lo delicado de los procedimientos.

Muchos pacientes
a quienes se les ha
detectado algún tipo de
tumor, deben esperar para
poder recibir tratamiento
en los hospitales de
Mérida. (Tomás Álvarez/SIPSE)
Muchos pacientes a quienes se les ha detectado algún tipo de tumor, deben esperar para poder recibir tratamiento en los hospitales de Mérida. (Tomás Álvarez/SIPSE)
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Abigail Becerra/SIPSE
CANCÚN, Q.Roo.- Faustino Pool Pisté, de 50 años de edad, se debate entre la vida y la muerte a causa de un mal que no fue bien atendido desde su infancia.
 
Las convulsiones que Faustino padecía desde pequeño fueron encubiertas por sus padres, ya que por ignorancia o por sentirse culpables, le negaron la oportunidad de una intervención médica oportuna, la cual podría haberle cambiado el panorama de su mortal padecimiento en la actualidad, relató su padre, Francisco Pool Uc.
 
Pese a las circunstancias médicas, Faustino se desarrolló como un chico normal, excepto por sus convulsiones,
mismas que lo acompañaron hasta la edad adulta sin mayores complicaciones.
 
Sin embargo, al llegar a los 45 años, una nueva manifestación de convulsiones con severos dolores de cabeza
provocaron su ingreso urgente al Hospital General “Jesús Kumate Rodríguez”, donde le fue detectada una tumoración que debía ser intervenida rápidamente.
 
Sin embargo, sus padres se negaron a la cirugía por temor a que perdiera la vida por lo delicado de los
procedimientos.
 
Pasaron seis años, el tumor creció cinco centímetros de diámetro -casi del tamaño de una toronja-, y en la actualidad le oprime el cerebro, razón por la que nuevamente llegó y estuvo en el hospital 10 días.
 
El diagnóstico fue menos alentador. Faustino perdió el habla, la capacidad de movimiento y de reconocimiento
físico hacia sus familiares; fue controlado con sedantes debido a que su mortal padecimiento se va desplazando
lenta y dolorosamente a su cerebro.
 
Actualmente Faustino se encuentra postrado en una cama al interior de su domicilio con la única medicación
de pastillas de paracetamol, las cuales su padre suministra religiosamente para lograr su cura, ya que el hospital
de Alta Especialidad “Altabrisa” en Mérida, negó su pase de operación por estar sobresaturado en la atención
a los pacientes.
 
Como Faustino, otros pacientes con enfermedades delicadas como afectaciones cervicales, tumoraciones cerebrales, traumatismos craneoencefálicos y problemas cardíacos, están a expensas de la aceptación de Mérida para ser tratados.
 
Aurelio Espinosa Rojas, subdirector del Hospital General, dijo que el caso de Faustino es aislado, ya que en su
momento no fue autorizada la operación y ahora que la requiere con urgencia debido a lo grande del tumor, no puede ser posible por la negativa del nosocomio.
 
Dijo que otra opción fue su traslado a la Ciudad de México, pero la falta de recursos de la familia impidió
optar por esa posibilidad.
 
Mencionó que se desconoce la razón por la que Faustino haya sido dado de alta del Hospital General: si por
alta médica o por petición de los familiares; pero está consciente que sin la debida atención especializada, Faustino se encuentra entre la vida y la muerte.

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