17 de Febrero de 2019

Opinión QRoo

Un golpe de timón

Siempre me ha gustado muchísimo esa frase, ya que es la representación exacta de un cambio de rumbo...

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Siempre me ha gustado muchísimo esa frase, ya que es la representación exacta de un cambio de rumbo. Hablando en el contexto marítimo la frase se acuña desde que los barcos tenían velas y no motores, por lo que el cambio de rumbo no era inmediato, por lo menos no como el ‘inmediato’ que conocemos hoy en día, al girar el timón el barco si empezaba a dar la vuelta, pero por un momento se mantenía en la inercia del rumbo inicial. Hay que tener en cuenta que los barcos no tiene frenos por eso deben desacelerar y con el cambio de dirección del viento en las velas se tenía un cambio en la velocidad.

Esta descripción se puede aplicar a México, si lo vemos como un gran barco con las velas extendidas navegando. Los marineros se amotinan y deciden cambiar el mando principal, porque están hartos de la operatividad que esta teniendo el actual.

El nuevo capitán lo primero que hace es dar un ‘golpe de timón’. Eso no representa ningún problema, si previamente se establece en la cartografía el destino probable, se analiza si se tienen provisiones suficientes para el tiempo de la travesía y además se informa a la tripulación la nueva dirección.

Están pasando cosas, muchas; cambios constituciones, cancelación de aeropuertos, sindicatos nuevos, obstrucción de vías de comunicación, huachicoles (me da tanta risa esta palabra), guardia nacional, becas a ‘ninis’, despidos de funcionarios públicos, adultos mayores con ayudas y otras. Algunas positivas y valientemente decididas, y otras sin analizar consecuencias reales o con altos costos monetarios y sociales.

Traemos aún la inercia del movimiento previo, pero ¿debemos esperar una desaceleración? Si el viento representa el comportamiento del resto del mundo, pues navegamos con viento a favor, porque con el viento en contra solo que saquemos los remos y empecemos a invertir recursos en la remada. Y remando claro que iremos más lentos, claro que gastaremos más y por supuesto que llevaremos un rumbo diferente.

Excluir mis pensamientos negativos y llevar mi positivismo por delante, es una buena manera de afrontar la incertidumbre. Sin embargo, demasiado positivismo nos evitará ver señales que deben ser atendidas y analizadas objetivamente. Aquí toca recordar otro analogía mundialmente famosa, misma que tiene que ver con un capitán confiado y un iceberg flotando, solo espero no tener que recurrir a un bote salvavidas por falta de vigía.

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