24 de Septiembre de 2018

Quintana Roo

Terremoto de Nepal marcó la vida de un isleño

Eduardo Chenandoa Ramírez Santiso permanecerá unos días en la Ciudad de México con su familia.

Entre los planes de Eduardo Chenandoa está escribir un libro con fotografías. (Eduardo Chenandoa Ramírez Santiso/SIPSE)
Entre los planes de Eduardo Chenandoa está escribir un libro con fotografías. (Eduardo Chenandoa Ramírez Santiso/SIPSE)
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Karina Vázquez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.-Sano y salvo llegó el jueves a las 19 horas, el mexicano Eduardo Chenandoa Ramírez Santiso procedente de Frankfurt, Alemania, en el vuelo comercial LH498, luego de haber vivido en carne propia el terremoto que sacudió Nepal el pasado 25 de abril.

En entrevista vía telefónica desde la Ciudad de México, Chenandoa Ramírez recordó los momentos de angustia y de peligro que vivió durante el temblor de 7.8 grados y que hasta el momento ha dejado más de 6 mil 200 muertos. 

También te puede interesar: Vi cosas terribles, mucha gente salió volando, choques por todos lados”

Ese día fui a buscar una agencia de viajes para comprar un boleto de avión y regresar a México

Con voz serena, recuerda que acababa de bajar del Himalaya dos días antes y acudió a UrbanSquare, Nepal.

“Ese día fui a buscar una agencia de viajes para comprar un boleto de avión y regresar a México. Iba cruzando la calle, acababa de bajar del autobús cinco minutos antes y caminé un poco sobre la calle, estaba cruzando una avenida cuando empezó a temblar”, dijo.

“Me quedé quieto, al principio pensé que era yo el que estaba mareado y no entendía lo que estaba pasando, pero vi que todos los edificios empezaban a colapsar, me alejé de los edificios, era muy difícil. Me alejé de los cables de luz para que al colapsar no cayeran sobre mí.”

En el momento del terremoto, Chenandoa Ramírez no dejó de pensar en su familia y la posibilidad de no volverlos a verla. “Tengo una hija, todo el tiempo estuve pensando en mi familia, en mi hija, mis padres, mis hermanos, todo pasó muy rápido”, recordó.

“Me quedé parado esperando que no me cayera nada encima. Vi cosas terribles, mucha gente salió volando de las motocicletas, choque por todos lados. La gente salía por todos lados corriendo, gente tirada en la calle, en el pavimento… gente muy lastimada, muy afectada”, relató de manera pausada. 

A consecuencia de la tragedia, comenzaron a surgir grupos de ayuda humanitaria. Chenandoa refiere que la comunidad “ForLife” en Nepal, puso en marcha un programa de ayuda que consiste en brindar alimento y asilo a las personas que perdieron su hogar durante el terremoto. 

“Ahí se refugian más de 400 personas todos los días, millones de personas perdieron sus hogares y cada día se suman más porque las casas son de adoquín, de barro, no son resistentes a nada y se están colapsando”, agregó.

Señala que allá, el dinero no es importante, pues lo que más urge es la comida, la cual llega a cuentagotas vía aérea, por lo que la ayuda internacional es urgente en la zona afectada. 

Proyectos de Eduardo Chenandoa 

A unas horas de haber llegado a México, Chenandoa Ramírez tiene sueños y planes, uno de ellos es escribir un libro con fotos sobre los diferentes países que ha visitado, incluyendo, por supuesto, su experiencia en Nepal.

Como parte de sus actividades, incursionó en las redes sociales y a través de Facebook presenta fotografías de Nepal y de varias partes del mundo. 

Chenandoa Ramírez, permanecerá unos días en la Ciudad de México con su familia, para después regresar a Isla Mujeres donde  su padre se dedica a la sanación, a brindar terapias, masajes, a realizar ceremonias mayas, oficiar bodas prehispánicas, musicoterapia y brindar atención en el spa del Club de Playa Zamá, en la ínsula.

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