“La momia” una franquicia que nace muerta

Tiene todos los ingredientes de una cinta exitosa, sólo faltó quién supiera integrarlos.
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El casting parecía adecuado, pero de los roles principales sólo dos funcionan. (Contexto/Internet)
El casting parecía adecuado, pero de los roles principales sólo dos funcionan. (Contexto/Internet)

Por Rafael R. Deustúa

Imagine que le regalan el auto de sus sueños, pero se lo regalan desarmado por completo y usted no tiene ni pegamento: Miles de piezas nuevecitas en las que se reconoce un coche que desarmado no sirve de nada. Ese es el problema con “La momia” y la culpa es de quien sea que puso a un director novato en la película insignia de “Dark Universe”, la nueva franquicia de Universal.

Nick y Vail son un par de soldados que aprovechan la guerras en oriente medio para saquear tesoros arqueológicos que venden en el mercado negro. Siguiendo una pista Nick arrastra a Vail a un poblado donde descubren una antigua construcción egipcia... a más de 1,500 kilómetros de Egipto. Pero no tendrán tiempo de investigaciones arqueológicas cuando liberen el antiguo mal que se esconde ahí.

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David Koepp y Christopher McQuarrie son de los mejores guionistas en Hollywood, pero su libreto para “La momia” no es para presumir. Su estructura es correcta y manejan buenas ideas para introducir el “Dark Universe” (que actualizará los monstruos clásicos -el hombre invisible, Drácula, Frankenstein), pero el guión es incoherente, con escenas que es obvio que se introdujeron por el impacto visual y rompen la narrativa.

El casting parecía adecuado, pero de los roles principales sólo dos funcionan. Los aciertos son Russell Crowe que crea un firme Henry Jeckyll y Sofia Boutella como la momia, aunque mucho de su impacto lo debe al maquillaje. Tom Cruise parecía un buen aventurero, pero hace su rol de siempre con pobreza actoral y se lleva de corbata a Annabelle Wallis, quién debía darle el lado emocional como su enamorada, pero a falta de química entre ellos se rompe un elemento central en la trama.

Quien debía de hacernos creer la historia es el director Alex Kurtzman, con una filmografía impresionante -”Star Trek” 1 y 2, “El asombroso hombre araña”, “Transformers”-, pero nunca como director, éste fue su debut y aunque los productores de ésta película le dieron todo lo mejor, él no supo integrarlo. No logra que nos creamos que Cruise ama a Wallis y eso termina siendo el corazón de la película, peor aún, no nos creemos a los personajes y en consecuencia todo se cae.

Los efectos especiales son muy buenos, como Weta sabe hacerlos y el diseño de producción es destacado, hay muy buenos detalles en la dirección artística que dan pistas de las próximas películas. La música es buena, pero no se siente a lo largo del filme, eso podría considerarse bueno de no ser porque simplemente no se recuerda, lo que significa que no causó impacto.