22 de Junio de 2018

Quintana Roo

“Le aposté al 21 y cayó 18… en ese instante perdí a mi familia”

Ludópatas arriesgan hasta lo ajeno, con tal de saciar su adicción; al menos ocho se han quitado la vida.

Usuarios pasan hasta 72 horas continuas en los casinos de la Zona Libre de Corozal, Belice, dejando a un lado sus obligaciones en el hogar. (Paloma Wong/SIPSE)
Usuarios pasan hasta 72 horas continuas en los casinos de la Zona Libre de Corozal, Belice, dejando a un lado sus obligaciones en el hogar. (Paloma Wong/SIPSE)
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Paloma Wong/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Las filas de los ludópatas comienza a crecer en la capital del estado, pues durante el primer trimestre del año, al menos 86 personas han reconocido tener severos problemas económicos derivados de su afición por apostar y ocho se han quitado la vida (seis de ellos en la zona norte), esto, de acuerdo con la presidenta del Consejo Ciudadano A. C., Patricia Palma Carrillo; la adicción por los juegos de apuesta inicia a partir de los 8 años con los famosos minicasinos y se acentúa conforme pasa el tiempo; en 2012, mil 70 personas acudieron a la organización en busca de respaldo por su desmedido gusto por los juegos de azar.

“Le aposté al 21, cayó 18. En ese instante perdí a mi familia”, describió doña L.M.B. de 40 años de edad. La mujer relató que hay días en los que ha pasado 72 horas continuas en los casinos de la Zona Libre de Corozal, Belice, dejando a un lado sus obligaciones en el hogar, lo que le ha costado que sus hijos mayores de 20 años se alejaran de ella, supuestamente para que entrara en razón, aunque esto no ha sido suficiente, pues continúa “probando suerte”. 

Parte de la gente que arriba a estas casas de juego, lo hacen con la finalidad de relajarse, porque el común de estas visitas son antecedidas por el pensamiento o comentario “tengo estrés y necesito despabilarme”, pero termina por ser todo lo contrario, pues lejos de lograr el supuesto relax, en realidad empiezan a buscar más recursos para su próxima jugada. Otro sector acude con la esperanza de resolver sus problemas económicos a través de las apuestas. 

La ludopatía no distingue género ni clase social, por lo que se estima que el 80 por ciento de las personas que visitan los casinos de la zona libre beliceña radican en el sur del estado, entre las que se pueden ver desde aquél que se dedica al comercio ambulante hasta funcionarios de primer nivel. 

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