17 de Diciembre de 2017

Chetumal

"Mi hija tiene un soplo en el corazón y no tengo ni para comer"

CHETUMAL, Q.Roo.- Dulce Paola Dzul Hernández tiene apenas 10 años, la enfermedad cardíaca que padece genera incertidumbre en sus padres, pues al no tener el recurso económico la atención médica es nula.

Los padres de esta pequeña viven calvario ante la enfermedad cardiaca que sufre su hija de 10 años, piden a gritos ayuda. (Enrique Mena/SIPSE)
Los padres de esta pequeña viven calvario ante la enfermedad cardiaca que sufre su hija de 10 años, piden a gritos ayuda. (Enrique Mena/SIPSE)
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Enrique Mena/SIPSE

CHETUMAL, Q.Roo.- Dulce Paola Dzul Hernández tiene apenas 10 años, la enfermedad cardíaca que padece (soplo) genera incertidumbre en sus padres, Ángela Hernández Valadez y José Rafael Dzul Mex, pues al no tener el recurso económico no pueden realizarle la cirugía requerida y en cualquier momento podría sucumbir. Cualquier ayuda es bien recibida, me gustaría que mi hija tenga una vida normal, describió la madre de familia.
 
La menor de 10 años no pudo recibir la atención médica en el Hospital General de Chetumal, pues el folio de su Seguro Popular está vencido, según lo que comentó su madre. Al nacer, no le fue retirada la placenta al 100 por ciento, la complicación resultó en un soplo en el corazón, al menos, es el conocimiento que guarda su madre.
 
Personal médico le explicó que se requieren 10 mil pesos para cubrir el costo de la operación, en su caso, llegar hasta la ciudad Mérida, Yucatán. El apoyo de este hospital sería el traslado en ambulancia.
 
"Apenas a las 11 de la mañana mi hija se estaba muriendo, le faltaba aire, no podemos consultar en el hospital por que ya venció lo del Seguro Popular, me siento mal no puedo darle a mi hija lo que necesita", dijo.
 
Además, las condiciones precarias que presenta la vivienda apenas sirven para aminorar el frío de 22 grados que se reciente en la capital. Ahí si nos gustaría recibir un poco de ayuda como láminas, cobijas, colchonetas o alimentos, porque sí hace falta y los niños lo sufren, relató doña Ángela, con lágrimas en los ojos y voz entrecortada.
 
La familia Dzul Hernández, vive a espaldas de la colonia Nuevo Progreso, justo a un lado de la aguada, una casita hecha con láminas de zinc, maderas, cartón, es el patrimonio. José Rafael, de 45 años, realiza trabajos de jardinería, albañilería, plomería "y lo que salga" para dar alimentación con 100 pesos al día a sus dos hijas y esposa.
 
La pequeña de 10 años Dulce Paola Dzul Hernández, vive sin preocupación alguna, pues no tiene idea del padecimiento. Ésta solo comentó estar feliz al tener a su familia con ella.
 
Los padres de familia piden la intervención de las autoridades de la Secretaría de Salud (SESA), del gobierno municipal o estatal para brindarles el apoyo de cualquier tipo, cuando menos para la atención médica de Dulce Paola.
 
(Edición: Elvira Espinosa)

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