19 de Noviembre de 2018

Opinión QRoo

Libertad digital

El horizonte de los derechos digitales nunca ha sido azul. De un lado al otro del Atlántico...

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El horizonte de los derechos digitales nunca ha sido azul. De un lado al otro del Atlántico, principales paladines de la libertad en el mundo de los ceros y unos, poco a poco la normativa busca, sino cohibir, sí regular con excesivo celo el contenido y los derechos de autor, pero (al menos hasta ahora) sin entender lo que este concepto significa para la presente sociedad.

El pasado miércoles, la Unión Europea dio los primeros pasos hacia una nueva regulación –tras el fracaso de la primera iniciativa- que busca blindar los derechos creativos de los autores de contenido, como un arma eficaz para evitar el plagio o uso no autorizado de contenido digital. El problema, como cualquiera de nosotros en redes sociales podría pensar, está precisamente en qué es exactamente el contenido, y ya encarrilados, los derechos mismos.

Los tiempos y plataformas recientes trajeron consigo cambios impensables hace apenas una década, siendo el más complicado la cuestión de la propiedad sobre un producto digital, o en otras palabras, intangible. Una canción es propiedad intelectual de alguien, eso es obvio, pero cuando se adquiere el disco, físico o digital, el uso que uno da a ese artículo no debe estar vedado más allá del obvio mal uso o robo de ideas.

El problema en la red es que, al establecer reglas, se lleva de calle el concepto mismo de internet: la libertad digital, la equidad en la web por la que, nos demos cuenta o no, todos ‘somos iguales’ ante la ley de los ceros y unos. Desde junio pasado, en Estados Unidos esto se rompió cuando las leyes que protegían la neutralidad de la red se abolieron, permitiendo en un futuro no tan lejano que los proveedores de acceso a la red restrinjan lo que podemos ver, dependiendo del paquete que les compremos.

Europa va por un camino similar. En su propuesta expone que los proveedores de acceso a internet hagan “que no se compartan ni estén disponibles aquellas obras o trabajos que puedan infringir derechos de autor”, en caso de no llegar a un acuerdo. Suena claro, pero al mismo tiempo es ambiguo porque el ‘derecho de autor’ (aunque sea feo aceptarlo) es un concepto anacrónico para internet, incluso inaplicable, al menos hasta que nuestra evolución como sociedad digital nos replantee éste y varios conceptos que hoy damos por sentado.

Apple y el adiós a Jobs

Steve Jobs estaba loco, enajenado en su megalomanía, pero era un visionario: siempre veía hacia adelante. Hoy parece que la empresa de la manzana necesita que otro desquiciado llegue a sacudirles las ideas, porque de novedoso, el diseño iPhone X no tiene nada que realmente haga que Jobs aplauda desde el ‘más allá’. Eso sí, el propio Steve se sorprendería de la velocidad de procesamiento.

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