24 de Septiembre de 2018

Quintana Roo

Ofrece su experiencia para formar a futuros médicos

Actualmente la profesionista trabaja con estudiantes de la Universidad Anáhuac Cancún.

El amor de Ofelia Ramírez Moreno por la enfermería la ayudó a soportar un año sin sueldo y sin material para atender a los pacientes. (Francisco Gálvez/SIPSE)
El amor de Ofelia Ramírez Moreno por la enfermería la ayudó a soportar un año sin sueldo y sin material para atender a los pacientes. (Francisco Gálvez/SIPSE)
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Rubí Velázquez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- El amor por la profesión hizo que Ofelia Ramírez Moreno, originaria de Salvatierra, Guanajuato, pero radicada gran parte de su vida en el Distrito Federal, llegara a los 18 años a Mérida, para formar parte del primer hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), que se abriría en Quintana Roo, siendo con ello la primera enfermera que inauguró los hospitales de Chetumal, Cozumel y Cancún.

Actualmente, a sus 56 años de vida, y con tres hijos, contribuye en la formación de los futuros médicos, estudiantes de la Universidad Anáhuac Cancún, además de realizar labores sociales en comunidades de escasos recursos, como integrante del grupo Misión Médica.

Su arribo en Quintana Roo

En el año de 1976, tras haber cursado la carrera de enfermería al salir de la secundaria, como se estilaba en esa época, y a pesar de tener pase directo para trabajar como docente del personal que ingresa al Centro Médico 20 de Noviembre en el Distrito Federal, Ramírez Moreno decide llenar una convocatoria para cubrir una de las plazas del primer hospital del Issste que se construiría en Quintana Roo y aventurarse, a sus 18 años, a viajar sola y llegar a Mérida llena de ilusiones por ayudar a los demás.

El nerviosismo de su primer viaje en avión y el impacto de encontrar cerrado el hospital donde la orientarían para continuar su viaje a Quintana Roo, fue calmado con el apoyo de una mujer que desinteresadamente le ofreció un techo donde pasar la noche.

El amor por la profesión la hace resistir

Al día siguiente, ya en el hospital indicado, le informaron que aún no comenzaba la construcción del nuevo hospital del Issste y que debía integrarse a la plantilla del Hospital Regional de Quintana Roo, donde no se contaba con agua potable, entre muchas otras carencias. Su deseo de servir la hizo permanecer por espacio de un año, hasta que el lugar para el que se postuló terminó su construcción.

A la inauguración en Chetumal, del primer hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores en el Estado, en el año de 1977, sólo llegaron cinco enfermeras, quienes al terminarse los materiales de inicio, no volvieron a ver ninguna entrega o sueldo alguno hasta un año después, ya que a pesar de dar aviso por telegrama al Distrito Federal para que les apoyaran con el equipo que hacía falta, por un error de los transportistas que no conocían el Estado de Quintana Roo y confundían la ruta, enviaron todo el apoyo y las nóminas a Querétaro.

Durante ese año, el hospital se mantuvo por el apoyo de los pacientes, mismos que compraban en la única tienda de materiales “Importaciones Médicas”, lo necesario para ser atendidos, mientras que Ramírez Moreno, sin dinero, debía hacer del hospital no sólo su lugar de trabajo, sino también su hogar y pedir a su familia que le enviaran ropa, zapatos y víveres enlatados.

La familia, su mayor tesoro

Desde ese momento, al recibir su salario retenido y con tan sólo 20 años de edad, se convierte en cabeza de familia, dándole estudios profesionales a cinco de ellos y apoyando en todos sus proyectos al sexto hermano, quien actualmente es camillero en el Hospital General de Cancún.

Nueve años después, a pesar de vivir ocupada con su profesión y su hogar, decide hacerse un tiempo para formar una familia. En ese instante comienza una nueva etapa de su vida como pareja, madre y cosechando logros profesionales.

Su encuentro con Cancún 

Pionera en cada uno de los hospitales, comentó que en el año de 1990 se abre la unidad en Cancún, contando con un puesto periférico y dos consultorios, hasta que en 1991, se inaugura el Issste, sin las limitantes de años atrás, ya que para esa época el destino ya era conocido como lugar turístico.

El cariño por los demás la impulsa a ayudar 

Con la firme convicción de que la enfermería es una profesión de servicio y amor, ahora, a sus 56 años de vida, y con tres hijos, contribuye en la formación de los futuros médicos, estudiantes de la Universidad Anáhuac Cancún, además de realizar labores sociales en comunidades de escasos recursos como integrante del grupo Misión Médica.

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