16 de Noviembre de 2018

Opinión QRoo

Yo prefiero el futbol

Las elecciones y el Mundial de Futbol en Rusia nos colocan entre dos frentes de grandes tendencias.

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Las pasiones en México se han desatado. Las elecciones y el Mundial de Futbol en Rusia nos colocan entre dos frentes de grandes tendencias, movimientos y sinsabores para la gran afición. 

Para muchos usuarios en redes sociales, el mundial representa una vía de escape (sana) para la pasión deportiva, aunque sea de sillón, y el deleite de ver al “dios futbol” en acción. Cada gol será tweeteado más veces que “Ricky, riquín… canallín” y cada jugada polémica será analiza por el público con más ahínco que la propia Facebook Bronco Investigation.

La pasión futbolera abre un necesario paréntesis en la cansada época de campañas que nos vienen enjaretando desde principios de año y que no ha traído más que enemistades, pues a diferencia del mundial, el fanatismo por un candidato no tiene límites: pierda o gane, el “hubo fraude” siempre estará en el ánimo de sus seguidores, con mucho más enojo (pero menos gracia) que el “no era penal” que tweeteamos desde 2014.

Tres debates, una bajada y mil millones de tweets después, las campañas políticas tienen cansada a la sociedad digital y fuera de línea. La certeza sobre las ideas de los candidatos nunca llegó y le dejó el camino libre a la pasión y los agravios que supuestamente se esperan cobrar el 1 de julio, según @lopezobrador_; la continuidad “mejorada”, según @joseameadek; el cambio razonado, de acuerdo con @ricardoanayac, y el momento de “jubilar” al sistema, según afirma @jaimerdznl.

Por esta y otras razones, muchos mexicanos celebramos que el Mundial llegara. Preferimos mil veces disfrutar un partido, celebrar los goles, despotricar contra el árbitro (derecho inalienable de todo fan) que perder el tiempo y amistades defendiendo candidatos que sabemos no servirán para nada más que sus propios intereses. Si algo nos dejó claro el debate en Mérida, es que ni el moreno, el azul, el pinto y el colorado, tienen idea de lo que ocurre en el país, ni cómo resolver nuestros problemas comunes.

Es más gratificante disfrutar dos horas del deporte favorito en las redes sociales, que caer víctima del embrujo de los candidatos a la presidencia. Es más, todos ya sabemos por quién vamos o no a votar, los mexicanos no somos tontos, tal vez un poco viscerales, pero jamás, unos dejados. A poco más de dos semanas del 1 de julio, esta campaña insulsa ya cumplió su objetivo y nosotros ya tenemos una decisión.

Los golpes de pecho de los fanatizados seguidores de los candidatos no deben afectarnos, ni los gritos al aire de quienes detestan el futbol y lo llaman “opio del pueblo” para “orquestar el fraude”. Esas son #fakenews destinadas a confundir, humillar y asustar a votante mexicano. 

El Mundial llegó –al menos este año- en el momento en que este pobre país lo necesitaba: para descansar de las mentiras, agravios, peleas, patadas y falsedades de las precampañas, intercampañas y campañas. ¿No acaso hasta el mismo Instituto Nacional Electoral llama al “tiempo de reflexión”? Pues aquí está, y sin necesidad de gastar el erario en spots.

 

Los mexicanos no somos idiotas. ¿Por qué creerlo sólo porque gustamos del fútbol?

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