19 de Julio de 2018

Opinión QRoo

Pesadilla en el Issste

Cuatro de las grandes delegaciones federales aún están en juego, y los nombres que se barajan para ocuparlas son un enigma para propios y extraños.

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Cuatro de las grandes delegaciones federales aún están en juego, y los nombres que se barajan para ocuparlas son un enigma para propios y extraños.

Entre las más deseadas se encuentran dos delegaciones vitales de las más turbulentas, que han sufrido por 12 años el azote de pésimas administraciones: el IMSS y el Issste.

En el IMSS, Jorge Río Pérez ha hecho de las suyas por un largo período, sin preocuparse nunca por levantar la calidad de la institución de salud pública más importante del estado. 

Con miles de trabajadores y sus familias afiliados, el IMSS ofrece un servicio de mala calidad al no contar con el personal suficiente ni el mínimo de los materiales requeridos. Una enfermera trabajadora de esa institución me narró de viva voz que el equipo con el que cuentan en los hospitales del Seguro Social data de la época de las cavernas.

Pero el Issste es peor aún; mucho más pequeño porque está destinado exclusivamente a los burócratas y trabajadores estatales, sus derechohabientes evitan ser atendidos en este hospital por miedo a la muerte. Miedo literal, pues la negligencia es aquí el pan de cada día.

El Issste estuvo en manos de la terrible Susana Ahedo Morales, quien se hizo famosa por su carácter irascible, despótico, y por su gusto por los negocios turbios. Después entró al quite el chetumaleño Carlos Gutiérrez García apadrinado por Elba Esther, pero al renunciar dejó su lugar a Héctor Tovar Santos.

El delegado del Issste tan sólo desea permanecer en esa posición sin haber justificado su permanencia, ya que ha sido un titular peor que mediocre que no pudo con el desafío, y que pese a ello tiene el cinismo de soñar con la preservación de su puesto.

Tovar Santos no tiene ni la menor idea del daño que seguiría haciendo su permanencia al frente del Issste a los derechohabientes que con ahínco desean su salida.

Incluso, sería preferible el retorno de Susana Ahedo, aunque sean de sobra conocidos sus aspectos negativos. Tan mal andan las cosas por ahí.

Otra de las delegaciones que están pendientes del relevo y que es de las más deseadas es la Sagarpa, actualmente en manos de Antonio Rico Lomelí, quien muy pronto puede dejar el cargo.

La Sagarpa hace soñar a muchos, pues desde allí se puede operar con los recursos federales destinados a las comunidades rurales y productoras.

En el INAH, apostar a que Adriana Velázquez Morlet será desplazada de la delegación sería una jugada muy arriesgada, pues la arqueóloga de alguna manera ha sorteado vientos y  tempestades a lo largo de cuatro diferentes gobiernos federales. 

Su despido no se ve fácil, pero es obligado para dar un aire nuevo a la institución encargada de vigilar nuestro legado, y que se ha concentrado en Tulum, seguramente, por su rentabilidad financiera.

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