14 de Noviembre de 2018

Chetumal

Pez diablo, producto del efecto Nemo

A pesar de que suele alimentarse de algas y desechos, la especie invasora representa hoy una amenaza para la Ribera Río Hondo.

Se mantiene una alerta por la presencia de este ejemplar, así como el pez león en las aguas del Mar Caribe. (Archivo/SIPSE)
Se mantiene una alerta por la presencia de este ejemplar, así como el pez león en las aguas del Mar Caribe. (Archivo/SIPSE)
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Juan Palma/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Como otras especies invasoras, el pez diablo o plecos llegó a México con el llamado efecto Nemo, en alusión a la película de Disney: aficionados a la cría de peces de ornato los importaron de Sudamérica para aprovechar algunas de sus habilidades.

La especie suele alimentarse de algas y desechos de comida, por lo que muchos lo llaman “limpia peceras”. El problema es que al crecer, muchas personas los abandonan en ríos o lagos y eso causa su diseminación. Ahora, este pez parásito amenaza con introducirse a los cuerpos de agua de la zona sur del estado, principalmente el Río Hondo y la Laguna de Bacalar.

Los primeros ejemplares fueron detectados en 1995 en el río Mezcala, en la cuenca del río Balsas. Actualmente, los estados más afectados por este ejemplar son el Estado de México, Michoacán, Guerrero, Morelos, Tabasco, Chiapas y Campeche.

La Comisión Nacional para el Conocimiento y el Uso de la Biodiversidad (Conabio), en su lista de especies invasoras determina que el plecos está establecido en México debido a actividades humanas. 

Los investigadores del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Juan Jacobo Schmitter Soto y Martha Elena Valdés Moreno, fueron los primeros en detectar la amenaza de este espécimen en la zona sur y actualmente participan con sus homólogos del departamento de Pesca de Belice, donde ya se ha confirmado la presencia de la especie, en el diseño de estrategias y medidas precautorias para contrarrestar su ingreso al estado.

Como parte de su investigación, el especialista del Ecosur, describe al espécimen con una talla aproximada de 30 centímetros, con reportes de avistamientos de hasta 70 centímetros. Tiene una vida promedio de 15 años, su cuerpo está cubierto por placas óseas, cuenta con una boca en forma de ventosa y espinas muy fuertes en las aletas dorsales y ventrales, lo que frecuentemente daña las redes de los pescadores, por eso le llamaron pez diablo.

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