21 de Septiembre de 2018

Quintana Roo

Se agrava impacto de pez diablo

La especie invasora podría representar un riesgo para los peces nativos.

El pez diablo podría perforar el sedimento marino. (Cortesía/SIPSE)
El pez diablo podría perforar el sedimento marino. (Cortesía/SIPSE)
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Claudia Martín/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- La presencia del pez diablo en aguas del río Hondo implica no sólo la llegada de una especie invasora cuyos ejemplares llegan a pesar hasta tres kilogramos y son capaces de perforar el sedimento marino, desplazar de los lugares de anidación a especies endémicas, que suman 30, sino de acosar al manatí, mamífero en peligro de extinción, cuya población en la Bahía de Chetumal lleva muchos años sin presentar un notorio crecimiento, de acuerdo con cifras de el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

Un estudio presentado por los investigadores Juan Jacobo Schmitter Soto y Martha Elena Valdez Moreno, revela que la interconexión del sistema lagunar cuyo mayor cuerpo de agua es la Laguna de Bacalar, permite que esta agresiva especie podría en breve establecerse en la zona, representando un riesgo para las estromatolitos, especies nativas; pero además, su capacidad de enturbiamiento del entorno que habitan, marcarían la diferencia entre un cuerpo de agua gris y los siete colores que hasta el día de hoy la identifican. 

Los llamados peces diablo, también conocidos como plecos, “limpia-peceras”, “peces armados” o “acaríes” son considerados como una amenaza para la biodiversidad y para la pesquería de río. Su morfología, fisiología y comportamiento, los convierten en invasores perfectos, como una reproducción precoz porque solo viven 15 años y con una alta tasa reproductiva de 500 a tres mil huevecillos por hembra, un comportamiento de anidación que junto con sus hábitos nocturnos los hacen imperceptibles. Son altamente territoriales y pueden ser muy agresivos. Normalmente su crecimiento es rápido, pero algunos ejemplares alcanzan tallas de 70 centímetros.

Por otra parte, con su boca similar a un chupón, posee gran capacidad de succión y  puede fijarse fuertemente en los sustratos naturales y resistir corrientes muy rápidas. Su cuerpo cubierto por placas óseas ásperas, el desarrollo de escamas con fuertes espinas en aletas pectorales y dorsal, explica la carencia de depredadores. En su hábitat nativo son depredados por cocodrilos, nutrias y algunos peces grandes.

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