18 de Noviembre de 2018

Chetumal

Planta de aguas residuales descarga entre la vegetación

Funcionario de CAPA descarta contaminación; pestilencia alerta a los vecinos; piden solución.

En la gráfica se puede observar una manguera que sale de la planta de tratamiento y descarga líquido jabonoso y oscuro en la maleza.
En la gráfica se puede observar una manguera que sale de la planta de tratamiento y descarga líquido jabonoso y oscuro en la maleza.
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Javier Ortiz / SIPSE
HUAY-PIX, Q. Roo.- La planta de tratamiento de aguas residuales de Huay-Pix, realiza descargas del líquido en medio de la vegetación contigua que ha formado una enorme laguna que despide fétidos olores que molesta a los vecinos.

Ángel Huape López, director de Fortalecimiento Técnico de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), descartó que se esté generando contaminación, pues son aguas monitoreadas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Sin embargo, admitió que los malos olores son parecidos a “huevo podrido”, ocasionado por la descomposición de la vegetación, la putrefacción de la mezcla del agua acumulada con materia orgánica.

Dijo que el subsuelo cercano a  la bahía, registra problemas de infiltración, lo que se puede comprobar al perforar a tres metros y en lugar de absorber, emana agua.

Es el problema que presenta esa planta de tratamiento, cuya capacidad de infiltración ya cedió; sin embargo, han procurado brindarle el tratamiento dentro de lo que cumple la normatividad para evitar contaminación.

Con este propósito, mantienen contrato con laboratorios acreditaros por la misma Conagua, que constantemente realizan estudios a las aguas que le brindan tratamiento.

A pesar de ello, aseguró que este año invertirán millón y medio de pesos para mejorar la condición del tratamiento del agua y garantizar que se vaya al subsuelo, como originalmente se planeó.

Mientras tanto, los habitantes de esa localidad, consumen sus alimentos en medio de la putrefacción y noche y día tienen que respirar los malos olores que emanan del enorme lago de aguas pestilentes que se acumulan a más de cincuenta metros a la redonda.

Ernestina Dzul García, quien tiene su vivienda a escasos 40 metros del lugar, indicó que en determinadas horas el olor a putrefacción es tal que se tienen que tapar la nariz para no respirarlo de manera directa. Temió brote de enfermedades de la piel y respiratorias en sus pequeños hijos, pues ya son varios meses que viven en estas condiciones.

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