15 de Diciembre de 2018

Quintana Roo

Vino por unos meses a Cancún, pero se quedó 11 años

Cristian Osvaldo Rojas, es un estilista uruguayo que por casualidad llegó a este destino.

Desde hace nueve meses se reúne con sus paisanos en el restaurante El Piolín. (Israel Leal/SIPSE)
Desde hace nueve meses se reúne con sus paisanos en el restaurante El Piolín. (Israel Leal/SIPSE)
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Licety Díaz/SIPSE
CANCÚN, Q.Roo.- Cristian Osvaldo Rojas es un estilista uruguayo, originario de Punta del Este, por casualidad llegó a Cancún, pues la empresa en que trabajaba, que en esos tiempo para nada era su rubro, le cambió el destino en el aeropuerto de Italia, recuerda que iba a viajar al sur del país de la bota del Mediterráneo y lo enviaron para el Caribe mexicano.

Hace 15 años atrás llegó a la Riviera Maya por seis meses, manifiesta que fue una experiencia hermosa e hizo en ese tiempo buenos amigos, cuando concluyó su labor, por azar del destino la empresa se olvidó de él y se quedó un mes más en lo que le resuelvían la situación de regreso.

Entonces se dedicó a conocer mejor el estado, buceó por primera vez en su vida, algo que nunca imaginó, y luego regresó a Milán, Italia, donde vivió por tres años.

En esa ciudad conoció a su actual esposa que es mexicana, en aquel tiempo era una gran amiga pues trabajaban en la misma empresa.

Luego se fue a Zanzíbar, Tanzania, por trabajo y ya junto a su actual pareja; cuando todo iba bien empezó la guerra de Iraq y la empresa los abandonó, tuvieron que irse a Kenia gracias a la ayuda de personas del lugar, donde “les echaron la mano” y lograron irse a Italia, confiesa que lo bonito que habían vivido en ese país lo echó por tierra esa acción.

Ambos pensaron que iban hacer, y fue entonces cuando decidieron venir a Cancún, donde vivía la mamá de su esposa, y la idea de quedarse a vivir por unos meses, cambio, ahora llevan 11 años en el destino. 

Menciona que tuvo la suerte de que la familia de Ana, su esposa,  lo adoptara, comenta que su suegra es como si fuera su hermana, y lo dice con una mirada transparente donde sus ojos azules resaltan.

De su tierra extraña el poder quejarse y plantearlo en cualquier lugar, el mate con su yerba, la cual pide a sus amigos que le traigan pues no le puede faltar, ellos viajan con más frecuencia, y las tortas fritas cuando llueve, algo muy particular de esa nación, elaboradas a base de harina, agua, sal y grasa de puerco, las cuales se acompañan con el mate o un café en las lluvias.

El 29 de cada mes existe la tradición uruguaya de comer ñoquis, plato hecho a base de papas. Desde hace nueve meses, nueve de sus compatriotas se reúnen en el restaurante El Piolín, ubicado a un costado del hotel Ibis, donde descubrieron que se podía degustar a lo “uruguayo”, pues en Cancún no existen muchos de sus paisanos.

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