21 de Septiembre de 2018

Quintana Roo

En el olvido el 90% de los abuelitos de Leona Vicario

Gestionan el primero asilo en el poblado, para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.

Brígida Cel Noh, tiene 78 años de edad, y dedica todo su tiempo para bordar hipiles, manteles, blusas y vestidos para la venta. (Sergio Orozco/SIPSE)
Brígida Cel Noh, tiene 78 años de edad, y dedica todo su tiempo para bordar hipiles, manteles, blusas y vestidos para la venta. (Sergio Orozco/SIPSE)
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Teresa Pérez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Pobladores de Leona Vicario ven la necesidad de atender y mejorar la calidad de vida de sus adultos mayores. Rodolfo Hernández Flores, presidente de la Fundación “Ayúdenos a Ayudar” comentó que realiza pláticas con otras fundaciones como Aitana para iniciar el proyecto del primer asilo en Leona Vicario y que dé cabida a los adultos mayores que necesiten de un lugar para ser atendidos pues en el olvido está casi el 90% de los 340 abuelos.

Los adultos mayores están desprotegidos 

Brígida Cel Noh, es originaria de Yucatán, tiene 78 años y dedica todo su tiempo para bordar hipiles, manteles, blusas y vestidos para la venta. Ella lleva más de 10 años postrada en la hamaca por su discapacidad.

La diabetes mal controlada la llevó a una primera amputación por la gangrena de su pie derecho. Hace un año tuvo que ser intervenida nuevamente para cirugía, esta vez, por el otro pie.

Con una sonrisa nos recibió al entrar a su hogar. Una palapa con piso de tierra y la única compañía era un televisor de caja a color. Ella se entretenía con el programa del Chavo del ocho. Tenía en un banco de madera su desayuno: un huevo estrellado unas cuantas tortillas y un vaso con coca-cola.  

Sus hijos cerca, pero a la vez lejos de ella 

Su casa se sentía fresca por la palapa que la cobijaba. Sin embargo mostraba el olvido en que Brígida vivía a pesar de que alrededor de ella vivían sus hijos en casas construidas con bloques y loza de cemento. Sólo la visitaban un rato para cambiarle sus alimentos o para quitarle la bacinica colocada debajo de la hamaca.

Para ella el único apoyo a la “carga” que ella sentía que daba a sus hijos, es el ofrecer sus bordados que confecciona día con día postrada en la hamaca. Nos mostró con orgullo los últimos pedidos que le habían hecho y que estaba en espera de que la visitaran para recogerlos.

Como ella, expresó Hernández Flores, hay muchos abuelos que necesitan de atención médica y de compañía, por ello la importancia de hacerles un lugar para que vivan sus últimos años con calidad y reconocimiento

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