10 de Diciembre de 2018

Opinión QRoo

Irresponsabilidad social

Ese tipo de “periodismo” no le sirve de nada a Quintana Roo.

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Las redes sociales se han convertido en un implacable tribunal que en muchas ocasiones, lamentablemente, denuestan y denigran sin presentar pruebas que sustenten los dichos, cuestión que desde el punto de vista periodístico es inaceptable y poco ético.

Decía el siniestro propagandista nazi Joseph Goebbels, que al repetir una mentira mil veces, al final se convertía en verdad y eso es precisamente lo que está sucediendo con las redes sociales, en tiempos en los que todos se erigen en jueces de los demás, utilizando incluso un lenguaje soez y pendenciero. 

Quienes tuvimos la oportunidad de estudiar una carrera tan noble como el periodismo, con mucha pena constatamos que cada vez son menos los compañeros que se desempeñan con ética y profesionalismo. En la búsqueda de la noticia que venda más, no tienen ningún empacho en denigrar e insultar a quien sea, al fin que no hay ninguna ley que ponga un freno a tanta barbaridad. 

Sus espacios en las redes sociales y en sus páginas de internet, reflejan una grave inclinación a sentirse justicieros implacables todopoderosos que no permiten una réplica que, por supuesto, los dejaría mal parados y desnudados en sus verdaderas intenciones.

El mayor problema es que la opinión pública, que en Quintana Roo es muy susceptible a creer lo que escucha y lee, no tiene la capacidad de analizar de manera consciente los mensajes que recibe y se va con lo más fácil, que es dar por cierto absolutamente todo.

¿Ese es el periodismo que queremos para nuestro estado, el que denigra, insulta, miente y tergiversa los hechos, buscando algún mezquino interés que nada tiene que ver con la verdad y sí con asuntos personales, políticos, partidistas o simplemente con el humor del momento del que escribe o habla a través de un micrófono?

El ejercicio del periodismo conlleva en todo momento el respeto a los hechos, a su confirmación antes de darlos a conocer como una verdad absoluta; hacerlo de otra manera denigra el ejercicio de la profesión, aunque en muchos de los casos, eso es lo que menos importa. 

Podríamos llamarlo “periodismo” carnicero que sin mayores límites atenta contra la dignidad de los demás, que se ufana de buscar la primicia pero en ese afán, lastima honras sin mayor pudor.

¿Cómo puede catalogarse a un “periodista” que a sabiendas de que se trata de una mentira, aun así se atreve a publicarla y no conforme con ello, la distribuye entre los demás medios que de igual manera cometen el error de no verificar si es cierta o no? 

Ese tipo de “periodismo” no le sirve de nada a Quintana Roo, porque mentir, engañar, tergiversar y criticar por consigna, no es el mejor camino para construir una sociedad igualitaria y democrática, donde cada quien de manera ética, entienda que hay valores como la responsabilidad que deben respetarse.

Sabemos que hay muchos periodistas dignos de reconocimiento por su labor responsable y profesional, a ellos nuestro mayor reconocimiento y a los que denigran con su trabajo tan noble profesión, deben saber que al final del camino, tendrán que asumir las consecuencias de sus actos. 

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