16 de Octubre de 2018

Chetumal

Reprueba Derechos Humanos al Cereso de Chetumal

Cobro de privilegios, falta de atención médica, corrupción, hacinamiento y discriminación, algunas de las deficiencias.

El centro penitenciario de la capital resultó reprobado. (Harold Alcocer/SIPSE)
El centro penitenciario de la capital resultó reprobado. (Harold Alcocer/SIPSE)
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Ernesto Neveu/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- El Centro de Readaptación Social (Cereso) de la capital del estado resultó nuevamente descalificado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que le asignó una puntuación promedio de 4.78 puntos tras evaluar condiciones de gobernabilidad, garantías de integridad física y moral de los internos, estancia digna, reinserción social y grupos de internos con requerimientos específicos.

El centro penitenciario acusó el control de los internos en asuntos de seguridad, cobro de privilegios y violencia, falta de atención médica, corrupción de custodios, hacinamiento en las celdas, instalaciones indignas y discriminación, entre otras muchas deficiencias.

El organismo autónomo publicó su Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2012, aplicada en los 101 centros estatales penitenciarios más poblados del país, incluidos varoniles, mixtos y de mujeres, en las 32 entidades federativas. 

Quintana Roo se ubicó en el peldaño número 26, por debajo del estado de Hidalgo (4.65) y por encima de Nayarit (4.55) con una calificación de 4.60 puntos en escala del cero al 10. Aguascalientes obtuvo la mejor nota, con 8.24, y Tamaulipas la más baja, con 3.65.

La CNDH calificó cinco indicadores que resultaron ser todos críticos para el Cereso de Chetumal, pues difícilmente rebasaron por centésimas los cinco puntos, es decir, el centro penitenciario resultó reprobado.

En condiciones de gobernabilidad, la CNDH calificó con un 4.78; aspectos que garantizan la integridad física y moral del interno, 4.76; aspectos que garantizan una estancia digna, 5.16; reinserción social del interno, 4.7 y grupos de internos con requerimientos específicos, 5.14.

A raíz de visitas y recorridos de supervisión, la aplicación de cuestionarios tipo encuesta o “guías de supervisión penitenciaria”, así como entrevistas con las autoridades penitenciarias, la CNDH encontró que el Cereso de Chetumal no cuenta con el personal de seguridad y custodia suficiente, ni con el equipamiento correspondiente.

Los internos son sujetos a sanciones que no son determinadas por la autoridad competente ni previstas en el reglamento. No se les notifica por escrito, como tampoco cuentan con una certificación médica de los internos sancionados.

Incluso, dentro de las sanciones está la suspensión de la visita íntima y las llamadas telefónicas y los familiares del sancionado no son puestos sobre aviso de estas medidas disciplinarias.

Aquí, Derechos Humanos identificó que los internos mantienen control sobre asuntos de seguridad, actividades productivas, educativas y deportivas; servicios de alimentación, limpieza y mantenimiento, acceso de las visitas y uso de los teléfonos.

El organismo encontró áreas de privilegios, objetos y sustancias prohibidas, así como internos que ejercen violencia o control sobre el resto de la población, mientras que identificaron cobros a manos de los custodios para no ejecutar alguna sanción administrativa.

También halló deficientes los servicios médicos, falta de medicamentos, material de curación, equipo y personal médico, unidad odontológica, atención psicológica, ausencia de un área de atención médica para mujeres, hacinamiento en las celdas, una deficiente separación entre hombres y mujeres en el área de talleres, área escolar, servicio médico, visita íntima y patio. 

La supervisión del funcionamiento de la prisión a manos del titular no es la adecuada, como tampoco lo es la mecánica de notificación de irregularidades, las medidas preventivas y acciones para evitar incidentes violentos, como tampoco garantiza la prevención y atención de la tortura y los procedimientos para estos casos.

Las instalaciones en sí, todas, desde dormitorios hasta espacios deportivos son deficientes, al igual que la calidad y cantidad de los alimentos que los reclusos consumen.

Los grupos de internos con requerimientos específicos, como las mujeres con hijos, adultos mayores, indígenas, personas con preferencias sexuales distintas, y enfermos de VIH/SIDA o de alguna adicción, carecen de todo tipo de atención específica y registro, sufren discriminación y no cuentan con una dieta adecuada a sus necesidades, entre otras tantas anomalías al interior del Cereso de Chetumal.

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