19 de Enero de 2018

Chetumal

Ritual para Dioses: comunidad Maya agradece llegada del maíz

Campesinos de Felipe Carrillo realizan ofrenda a sus Deidades para una buena cosecha.

Preparando la ofrenda a los Dioses de la cosecha.(Benjamín Pat/SIPSE)
Preparando la ofrenda a los Dioses de la cosecha.(Benjamín Pat/SIPSE)
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Benjamín Pat/SIPSE
FELIPE CARRILLO PUERTO, Q. Roo.- Campesinos mayas de Felipe Carrillo Puerto comenzaron con el “Jolbesaj kool”, una tradición ancestral que sirve para agradecer a los dioses, antes de comenzar con la cosecha de la milpa.

El Jolbesaj Kool se practica en la mayoría de las comunidades indígenas del municipio de Felipe Carrillo Puerto, en donde los campesinos preparan el saj’, “atole nuevo”, y realizan el “pibil nal” (elote en pib), los cual son ofrendados en un ritual encabezado por un sacerdote maya.

Para don Marcelino Balam, campesino de la localidad de Kampocolché, Nuevo, es una obligación de los hombres del campo cumplir con la ofrenda, de lo contrario pudieran sufrir consecuencias que pudieran afectar a la milpa.

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“Es una práctica que recuerdo desde niño. Mi abuelo y después mi papá lo hacía cada vez que se daba el maíz, cuando están tiernos, antes de comenzar a cosechar todo”, mencionó.

Don Enrique Caro, sacerdote maya y encargado del ritual, suplicó a los dioses bendecir el maíz, para lo cual tuvo que mencionar el número exacto de  mazorcas que se cocinaron en el hueco de tierra que se abrió en una de las orillas de la milpa.

Los preparativos inician desde el día anterior, cuando los propietarios de la milpa se trasladan al lugar para recolectar las mazorcas más tiernas y proceder a cavar un hueco en la tierra (pib), al cual abarrotan de leña y piedras para posteriormente prenderle fuego.

Una vez listo el horno (pib) los elotes son enterrados y permanecen ahí hasta el día siguiente, mientras que en la noche las mujeres preparan el saj’ (atole nuevo).

Al día siguiente el saj’ es transportado hasta la milpa, el cual se coloca en 13 (número sagrado de los mayas) jícaras acompañados de un elote, colocados sobre un improvisado altar, en medio de la selva.

Para los campesinos mayas, dicha es de vital importancia para inculcar la tradición en las nuevas generaciones, y así garantizar que las creencias mayas prevalezcan por más años.

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